La madrugada del martes, un niño de 12 años murió en San Bernardo tras quedar atrapado en el cinturón de seguridad cuando delincuentes intentaron robarle el vehículo a su padre en una encerrona. El ataque ocurrió en la caletera de la Ruta 5 Sur, en el sector Catemito. Al menos cuatro personas interceptaron el auto donde el menor viajaba junto a su padre y su tía. Los asaltantes portaban armas cortopunzantes y, en la huida, el niño quedó enredado con el cinturón. Las lesiones fueron mortales.
En menos de 24 horas, Carabineros cerró la primera parte de la investigación. Tres sospechosos, de 17, 18 y 21 años, quedaron detenidos. La operación involucró al Departamento OS9, la SEBV y el LABOCAR de la institución, junto con la Fiscalía Occidente. Carabineros ejecutó órdenes de entrada y registro en ocho domicilios e incautó pruebas del caso. El Ministerio Público identificó además a otros dos involucrados que permanecen prófugos.
Martín Arrau, ministro de Seguridad Pública, usó su cuenta en la red social X para pronunciarse. No eligió palabras moderadas: "Estos asesinos, en cambio, no merecen clemencia, ni miramientos, todo el peso de la ley debe caer sobre ellos", escribió. También reconoció el límite de cualquier respuesta del Estado: "Nada devolverá un hijo a sus padres, pero esta familia merece tener pronta justicia y este es el inicio".
Pilar Gianini, subsecretaria de Prevención del Delito, anunció una querella por homicidio. Calificó el crimen como "un hecho de extrema violencia que conmueve al país" y aseguró que no habrá impunidad. Con esa declaración, el Gobierno buscó distanciarse de cualquier imagen de pasividad frente a la seguridad pública, un flanco que la oposición ha presionado de forma sostenida durante el actual período de gobierno.
La Fiscalía Occidente continuará el proceso penal contra los tres detenidos. La búsqueda de los dos sospechosos identificados y prófugos sigue activa, según confirmó el Ministerio Público.