Durante una sesión del Comité Policial con Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI), el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, reconoció este lunes que Chile tiene "fronteras tremendamente permeables" y anunció dos medidas para revertirlo: la firma de una segunda fuerza de tarea de control fronterizo esta semana y la publicación de un informe con propuestas concretas en un mes.

El ministro apuntó a una falla estructural que, según dijo, trasciende a cualquier administración. "Tenemos una ausencia de una política definida a largo plazo", advirtió, aclarando que esa crítica no está dirigida a un gobierno en particular. Reconoció, aun así, los avances del Escudo Fronterizo, el despliegue del Ejército en zonas limítrofes y la construcción de zanjas como medida disuasiva.

Para ilustrar las falencias del sistema actual, Arrau citó la comisaría de Colchane, localidad de la Región de Tarapacá en la frontera con Bolivia. Allí, según relató, se acumulan camiones y retroexcavadoras incautados que habían sido usados para tapar zanjas fronterizas. El problema de fondo son las bajas penalidades: en varios casos, los imputados pagan la multa aduanera y recuperan el vehículo junto con la carga.

"Vamos a sacar un informe de aquí a un mes sobre propuestas bastante duras", precisó el titular, al señalar que la frontera debe ser tratada "como una gran instalación de seguridad". El documento incluirá recomendaciones de política pública que el ministerio lleva semanas preparando.

El ministro cerró con una definición política: "Nuestro enemigo es el crimen organizado, es el gran enemigo que tenemos para la paz en nuestro país", declaró. El cambio estructural que propone será gradual. "Uno, dos o tres años, pero tenemos que tener una frontera que se respete", concluyó.