Abbas Araqchi, ministro de Exteriores de Irán, aseguró este domingo en una entrevista con la cadena estadounidense NBC que Teherán no está dispuesto a negociar bajo las condiciones actuales y condicionó cualquier diálogo al cese inmediato y permanente de los ataques de la coalición encabezada por Estados Unidos y Israel.

Araqchi marcó distancia respecto al alto el fuego del verano pasado, cuando, según su relato, Irán aceptó una tregua "de buena fe" tras una operación conjunta que dejó más de mil víctimas fatales, pero que no impidió la reanudación de la agresión. En sus palabras, "El alto el fuego no va a ocurrir ahora mismo", y reiteró que solo aceptará negociaciones si hay garantías reales de que la ofensiva terminará de forma definitiva.

Consultado sobre el rol de Rusia, Araqchi evitó detallar apoyo operativo, aunque validó la profundidad del vínculo entre Teherán y Moscú. El ministro recordó la reciente firma de un acuerdo de asociación estratégica entre Teherán y Moscú y afirmó que la cooperación en defensa "continuará en el futuro". Al mismo tiempo, dijo que no comentaría aspectos tácticos sobre intercambio de inteligencia o asesoría logística, pero calificó la relación con el gobierno de Vladímir Putin como una "muy buena cooperación".

La postura iraní complica los llamados internacionales a pausas humanitarias, que han sido impulsados por países y organismos multilaterales ante el aumento de víctimas y daños en infraestructura. Desde Washington y Tel Aviv, según reportes públicos, persisten las presiones para una breve tregua para atender a civiles, posición que Araqchi descartó de plano. En los mercados financieros la escalada ya se siente: Wall Street cerró en rojo y los precios del crudo subieron, movimientos que han generado preocupación entre inversionistas chilenos sobre mayor volatilidad y alzas en los costos energéticos.

Para Chile y América Latina esta nueva entronización de la tensión tiene al menos dos efectos prácticos. En lo inmediato, el alza de los precios del petróleo y la incertidumbre en los mercados globales pueden traducirse en mayor presión inflacionaria y costos logísticos, lo que afecta a importadores, consumidores y a ciertas inversiones. En lo geopolítico, un acercamiento sostenido entre Irán y Rusia refuerza dinámicas de multipolaridad y complica el tablero diplomático mundial, obligando a gobiernos latinoamericanos a recalibrar posiciones en foros multilaterales y a monitorear riesgos para el comercio marítimo y las cadenas de suministro.

El gobierno iraní planteó una condición clara: no habrá negociación sin el fin permanente de la ofensiva. La respuesta de Estados Unidos, Israel y de actores como Rusia y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) será determinante en las próximas semanas para saber si la crisis escala o si aparecen nuevas vías de mediación.