El Hospital de Quilpué inició recientemente la implementación del Sistema Territorial de Gestión Quirúrgica (SITGEQ), una plataforma digital desarrollada en alianza entre el Servicio de Salud Viña del Mar Quillota Petorca y la empresa GesNova Salud, que forma parte de una estrategia territorial aplicada también en el Hospital Gustavo Fricke y en el Hospital Biprovincial Quillota Petorca.

La herramienta centraliza en una sola interfaz información crítica del recorrido quirúrgico: antecedentes clínicos, exámenes preoperatorios, fármacos, plan de anestesia, disponibilidad de pabellón, equipo quirúrgico, instrumental y el estado de la lista de espera. Según el Servicio de Salud Viña del Mar Quillota Petorca y GesNova Salud, la plataforma opera mediante interoperabilidad de datos, lo que permite que los distintos equipos clínicos y de gestión compartan actualizaciones en tiempo real.

La directora subrogante del Hospital de Quilpué, Ximena Freitte, valoró el avance por la trazabilidad y la certeza que entrega a las personas durante todo su proceso quirúrgico. Freitte explicó que la puesta en marcha considera una fase de capacitación y arranque progresivo que incluye pabellones, unidades prequirúrgicas, médicos especialistas, enfermería, anestesistas y personal administrativo.

A diferencia de sistemas tradicionales, muchos de ellos desarrollados hace más de una década y que se centraban solo en el pabellón, SITGEQ busca ofrecer una visión global del funcionamiento quirúrgico: estados de pabellones, insumos, preparación de pacientes y disponibilidad de equipos. En lenguaje simple, interoperabilidad significa que aplicaciones y registros distintos "hablan entre sí", evitando duplicación de información y retrasos por falta de datos.

Para la gestión hospitalaria, la plataforma promete facilitar la programación, mejorar la utilización de pabellones y optimizar el uso de insumos. Para las personas que esperan una cirugía, quienes a menudo enfrentan incertidumbre y cancelaciones, la herramienta aspira a entregar mayor seguimiento y coordinación entre las etapas de evaluación y cirugía. Sin embargo, estos beneficios son expectativas basadas en el diseño del sistema; la reducción efectiva de listas de espera y la disminución de cancelaciones requerirán medición y evaluación sistemática durante el despliegue.

Entre los desafíos prácticos que quedan por resolver están la integración con otros registros electrónicos existentes, la ciberseguridad y protección de datos de salud, la capacidad de infraestructura tecnológica del hospital y la curva de aprendizaje del personal. Para confirmar si la iniciativa cumple sus objetivos será necesaria la publicación de indicadores claros, por ejemplo, tiempo medio en lista de espera, tasa de cancelación de cirugías, utilización de pabellones y satisfacción de pacientes y equipos.

El despliegue en los tres hospitales de la red del Servicio de Salud Viña del Mar Quillota Petorca permite, en principio, comparar resultados entre recintos y ajustar procesos antes de un posible escalamiento a otros centros. En las próximas semanas la prioridad institucional será completar la capacitación, consolidar flujos operativos y establecer métricas públicas que demuestren si la tecnología traduce en mejoras reales para la gestión y para las personas que esperan atención quirúrgica.