La minera británica Anglo American informó que registró pérdidas por US$3.741 millones al cierre de 2025, un aumento de 22% respecto a las pérdidas de US$3.068 millones en 2024, y atribuyó parte del resultado a ajustes en su portafolio y a menores ventas en su segmento de metales preciosos.
La compañía destacó además una caída del 10% en su producción de cobre, hasta 685.000 toneladas, cifra que presionó las ventas del área. Anglo presentó el reporte en paralelo al avance del proceso de fusión con la canadiense Teck, que busca crear la nueva matriz Anglo Teck, valuada en más de US$53.000 millones y con una exposición prevista de más del 70% al cobre.
Duncan Wanblad, director ejecutivo de Anglo American, británico, dijo que 2025 fue "un año transformador" y subrayó el foco en simplificar la cartera y en disciplina de costos. En el informe la empresa informó ingresos por US$18.546 millones, un alza de 5% frente a los US$17.745 millones del año anterior, y un EBITDA subyacente —ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización, en su versión que excluye items excepcionales— de US$6.417 millones, 2% más que en 2024.
El resultado se vio afectado por la tercera amortización en tres años de De Beers, su filial de diamantes, y por menores precios del diamante. La empresa también señaló avances en la operación conjunta con Codelco, la Corporación Nacional del Cobre de Chile, en las faenas Andina y Los Bronces, aunque el informe público no detalló punto por punto las causas técnicas detrás de la menor producción cuprífera en cada yacimiento.
Para Chile, país que es el mayor productor mundial de cobre, el giro de Anglo hacia un portafolio más concentrado en este metal tiene implicaciones claras. Si la fusión con Teck se concreta y Anglo Teck prioriza inversión en activos cupríferos, podría traducirse en mayores flujos de capital técnico y operativo hacia proyectos chilenos. Al mismo tiempo, una mayor concentración de productores puede cambiar las dinámicas de oferta global, lo que impacta precios y exportaciones en el mediano plazo.
Teck ya ha mostrado su presencia en Chile: Mario Ortiz Bahamondes, ingeniero en minas chileno, fue nombrado gerente general de Quebrada Blanca, una de las grandes operaciones de la compañía, lo que refuerza la influencia conjunta en la industria local.
El acuerdo entre Anglo y Teck avanzó con el visto bueno de la Ley de Inversiones de Canadá, que regula aprobaciones de fusiones en ese país, y con el respaldo de los accionistas de ambas firmas. Sin embargo, aún quedan aprobaciones regulatorias y detalles operativos por resolver, por lo que el impacto concreto sobre empleos, contratos y exportaciones en Chile dependerá de las decisiones finales que adopten las compañías y los entes reguladores.
En el cierre, los inversionistas y autoridades chilenas seguirán de cerca si la nueva Anglo Teck cumple su promesa de mayor inversión en cobre, o si las reestructuraciones y ajustes contables que motivaron las pérdidas mantendrán la volatilidad en resultados y en la estrategia de la firma en el país.
