Las administradoras de fondos de pensiones, las AFP, habrían optado por proponer a Carolina Schmidt Zaldívar, exministra del Medio Ambiente, como su carta para obtener un asiento en el directorio de Falabella, en la junta ordinaria de accionistas convocada para el 17 de marzo. La decisión, según personas que conocen las tratativas, llega después de que las AFP comprobaran que no tenían votos suficientes para reelegir a Andrés Roccatagliata, su representante actual.
El movimiento ocurre en medio de una reconfiguración accionaria al interior del retailer, tras la ruptura del pacto de accionistas que por 22 años unió a las familias Del Río, Cúneo y Solari. La nómina que irá a votación incluye nombres como María Cecilia Karlezi, Juan Carlos Cortés Solari, Carlo Solari Donaggio, Paola Cúneo y Alfredo Moreno, y suma incorporaciones como Fernando de Peña, exCEO de Mallplaza. Si se confirma el reordenamiento, quedarían fuera figuras como el director independiente Germán Quiroga y el presidente Enrique Ostalé.
Según las últimas estadísticas de la Superintendencia de Pensiones, el regulador que supervisa a las AFP, las administradoras controlaban 6,03% de las acciones de Falabella al cierre de diciembre. La normativa indica que se necesita alrededor de 8,5% de las acciones para asegurar un cupo en el directorio, porcentaje que puede bajar si asiste menos gente a la junta. En la práctica, esto deja a las AFP en la posición de buscar aliados entre otros accionistas para sumar votos y alcanzar el escaño.
Nominar a una exministra del Medio Ambiente tiene doble lectura pública y práctica. Por un lado, la presencia de alguien con experiencia pública puede reforzar el discurso de gobernanza y sostenibilidad de Falabella, y las AFP podrían buscar una voz con perfil regulatorio y de políticas públicas. Por otro lado, trae consigo preguntas sobre el llamado efecto puerta giratoria, es decir, el paso de funcionarios públicos a cargos privados que podrían relacionarse con decisiones que tomaron cuando estaban en el Estado. Ese tipo de situación se entiende como un potencial conflicto de interés, cuando los intereses personales o de terceros pueden chocar con los deberes del cargo. Es como cambiar de árbitro a jugador en mitad de un partido, y por eso los inversionistas y reguladores suelen mirar con atención este tipo de nombramientos.
Para los cotizantes y para quienes siguen el mercado chileno, el resultado de la junta del 17 de marzo definirá si las AFP logran tener influencia directa en la mesa de Falabella. Si logran el escaño mediante apoyos, podrán incidir en decisiones estratégicas del retailer, desde nombramientos ejecutivos hasta políticas de sostenibilidad y relaciones con proveedores. Si no lo consiguen, su influencia seguirá siendo la de un accionista importante pero sin representante formal en la mesa.
Queda por ver si la candidatura de Carolina Schmidt se confirma oficialmente y cómo votarán otros grandes accionistas en la junta. En el corto plazo, la elección mostrará si las viejas familias accionistas mantienen el control efectivo, o si se abre una mesa más diversa, con mayor participación de actores institucionales como las AFP.