En 2023 la distribuidora chilena Caso & Cía, controlada por la familia Bofill, decidió diversificar más allá del rubro alimentario y traer a Chile los SuperZings, las figuritas coleccionables de la compañía española Magic Box Toys. El desembarco comercial comenzó en el primer semestre de 2024 y la empresa asegura tener la representación exclusiva de la marca en el país.

La idea nació de algo cotidiano: uno de los hermanos Bofill, que vivía en Barcelona, vio a su hijo jugar con los SuperZings y pensó que el producto —pequeñas figuras en sobres sorpresa que personifican objetos y forman el universo de Kaboom City— podía funcionar aquí por su bajo precio y carácter coleccionable. Magic Box Toys, la firma española creadora de la línea en 2018 y detrás de los recordados Gogos, produce los juguetes; Caso & Cía los compra y distribuye en Chile, además de contar con licencia para desarrollar iniciativas de marca local.

Caso & Cía no es nueva en diversificar. Fundada en 1881, y administrada por la cuarta y quinta generación de la familia Bofill, en 2021 entró a la categoría de aseo con la distribución de Scrub Daddy, la esponja viral con forma de cara feliz. Esa experiencia sirvió como ensayo para moverse fuera del sector alimentario sin competir con Carozzi, la empresa hermana del grupo.

Según la compañía, una de las claves del éxito fue la estrategia de distribución masiva. "Si te cierras sólo a una juguetería, limitas mucho el volumen", dice Indra Rivalta, jefa de marketing de Caso & Cía. Con ese enfoque, los SuperZings comenzaron a aparecer en canales no tradicionales para juguetes, incluyendo puntos de venta masivos y plataformas online.

La marca ya tuvo presencia comercial con alianzas y promociones, como un calendario de Adviento junto a Falabella y la inclusión en cajitas felices del menú infantil de Doggis, según informó la empresa. En venta minorista, Caso & Cía ha mencionado a cadenas y plataformas como Líder, Copec, Mercado Libre y Jumbo como puntos de distribución, aunque la lista completa y las cifras de ventas no fueron detalladas por la compañía.

El movimiento altera la dinámica del mercado local de juguetes en dos frentes. Para los consumidores, los SuperZings son un producto de impulso: baratos, coleccionables y fáciles de colocar cerca de cajas o en estaciones de servicio, lo que puede acelerar compras por capricho más que por planificación. Para las jugueterías especializadas, la entrada mediante grandes cadenas puede significar mayor competencia en precio y presencia en góndola.

Desde la vereda de los retailers, el producto aporta tráfico y formatos promocionales fáciles de integrar, como colaboraciones de temporada y menús infantiles que amplían el alcance de la marca. Para Caso & Cía, la apuesta es convertir ese alcance en volumen aprovechando acuerdos masivos y licencias para desarrollar productos y activaciones locales.

Quedan preguntas abiertas: la compañía no ha publicado datos de ventas, participación de mercado ni márgenes por canal, por lo que es pronto para medir el impacto en la industria juguetera chilena. Lo que sí es claro es la estrategia, basada en distribución amplia y colaboraciones de marca. En los próximos meses será clave ver si los SuperZings mantienen rotación fuera de las temporadas altas y si otras distribuidoras replican la fórmula para convertir artículos coleccionables de bajo precio en una nueva línea de ingresos.