La ruptura del pacto accionarial que por 22 años unió a las familias Del Río, Cúneo y Solari abrió una nueva temporada en el gobierno corporativo de Falabella.
En ese contexto, siete accionistas formalizaron esta semana la postulación de Fernando de Peña al directorio de Falabella. Paralelamente, el exCEO de Mallplaza, Tomás Müller Benoit, oficializó su candidatura.
La decisión llega a menos de un mes de la junta ordinaria de accionistas convocada para el 17 de marzo, donde se definirá la directiva para los próximos tres años. En la nota de la compañía ya quedaron inscritos ocho candidatos; resta por asignar el cupo correspondiente a las AFP, las administradoras de fondos de pensiones.
El conflicto interno en el directorio no es nuevo. En 2023, la crisis de consumo y la inflación afectaron resultados y provocaron la salida de miembros de las familias controladoras. Entonces ingresaron directores externos, como Alfredo Moreno y Enrique Ostalé. Este último, exCEO de Walmart Chile, asumió la presidencia en reemplazo de Carlo Solari Donaggio, marcando la primera presidencia ajena a las familias desde la fundación del conglomerado hace 134 años.
En paralelo a los cambios de personas, se han movido participaciones accionarias. Las familias Müller y Fürst, asociadas históricamente a Mallplaza, aumentaron su presencia en la matriz hasta cerca de un 8,5%, mientras que Bethia, vinculada a Liliana Solari y sus hijos Carlos y Andrea Heller, redujo su participación a alrededor de un 4,6%.
El resultado financiero aporta otro dato: el retailer reportó un crecimiento de utilidades equivalente al 180%, hasta los US$ 1.485 millones el año pasado. Esa recuperación simplifica las discusiones económicas, pero no cierra la pulseada por la conducción estratégica de la empresa.
¿Quién gana y quién pierde con la eventual llegada de Fernando de Peña? Si su presidencia se confirma, las familias históricas seguirán perdiendo poder directo en el directorio y ganarán peso los bloques que han aumentado participación, como Müller y Fürst. Quien pierda influencia verá disminuido su control sobre decisiones clave como expansión inmobiliaria, alianzas comerciales y prioridades de inversión.
Para el ciudadano común, las consecuencias son indirectas pero reales. Un nuevo gobierno corporativo puede acelerar cambios en precios, promociones, formatos de tienda y estrategia omnicanal. También puede afectar proveedores y condiciones laborales en tiendas y centros comerciales, dependiendo del énfasis que ponga la nueva mesa en eficiencia y rentabilidad.
Quedan preguntas abiertas. Falabella no ha entregado en la presentación pública detalles del currículo de Fernando de Peña ni su plan estratégico para la compañía. El cupo de las AFP y la votación del 17 de marzo serán determinantes para aclarar quién controla el rumbo del principal retailer chileno.
La junta será, por tanto, una prueba de la nueva correlación de fuerzas entre familias históricas, accionistas emergentes y fondos de pensiones. El resultado definirá si Falabella consolida la transición hacia mesas con directores externos o si se produce algún reequilibrio en favor de las ramas fundacionales.
