Desde 2023, el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) ha impulsado la creación de predios demostrativos que enseñan prácticas agroecológicas a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena; hoy esos predios están distribuidos en todas las regiones del país, con mayor presencia en La Araucanía, Los Lagos y Valparaíso.

Según INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), en total funcionan 313 faros agroecológicos que actúan como espacios educativos y productivos gestionados por usuarios y usuarias del servicio. Estos predios sirven para mostrar técnicas que buscan mantener un suelo vivo, cuidar el agua y proteger la biodiversidad, y así avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles y resilientes frente al cambio climático.

Un ejemplo es la ingeniera agrícola Georgina Leticia Toro Huenulao, de 44 años, quien después de trabajar en una exportadora de arándanos decidió producir sin agroquímicos en su predio Newen Folle, en la comunidad Juan Traipi, sector Cantino de la comuna de Vilcún. Abierto al intercambio desde 2024, Newen Folle ha recibido a cientos de personas que aprenden sobre acelgas de colores, mizuna, kale, ajo chilote, papa, trigo y berries cultivados con técnicas amigables con el medioambiente.

A nivel institucional, INDAP ha identificado y difundido referentes de buenas prácticas a través de programas como Transición a la Agricultura Sostenible (TAS), Prodesal, PADIS, PDTI y SAT, y con Escuelas de Campo en Transición Agroecológica en la Región de Tarapacá. Esa red de apoyo, dice Patricio Camoglino, encargado nacional de Agroecología de INDAP, busca relevar soluciones locales que respondan a problemas concretos de producción y gestión de recursos.

Santiago Rojas, director nacional de INDAP, explica que la selección de estos predios persigue que “los agricultores tengan referencias y vean que sus vecinos avanzan; que entiendan el costo de usar agroquímicos; y que sepan que emplear bioinsumos, compostaje, lombricultura, bandas florales, por ejemplo, aumenta la producción, reduce los costos y mejora el entorno social”.

Las regiones que concentran más faros son La Araucanía (100), Los Lagos (70) y Valparaíso (36), seguidas por Coquimbo (19), Tarapacá (16), Metropolitana (12) y Atacama (10), según el conteo oficial de INDAP. La dispersión regional busca adaptar las prácticas a distintos climas y realidades productivas, y favorecer el intercambio entre pares en contextos agrícolas diversos.

En la práctica, los faros combinan demostraciones de técnicas de manejo del suelo, producción de bioinsumos, compostaje y lombricultura, con experiencias para mejorar la biodiversidad alrededor de los predios, como bandas florales que atraen polinizadores. Para la Agricultura Familiar Campesina e Indígena esto significa opciones concretas para reducir costos, diversificar cultivos y enfrentar eventos climáticos extremos con más resiliencia.

Como perspectiva, INDAP y los responsables del programa destacan que la red debe consolidarse con acompañamiento técnico continuo, acceso a mercados para productos agroecológicos y evaluación del impacto productivo y ambiental. La expansión de los faros plantea una oportunidad para que más agricultores y agricultoras vean prácticas replicables en sus territorios, pero también exige seguimiento para medir si las buenas prácticas se traducen en ingresos y seguridad alimentaria a largo plazo.