Hoy parece obvio que un teléfono haga más que llamar, pero la idea de mezclar teléfono y computadora viene de antes de Apple y Google. IBM realizó un experimento comercial que integró correo, faxes y herramientas de oficina en un equipo de bolsillo, y eso cambió la historia del móvil.

El protagonista fue el IBM Simon Personal Communicator, un prototipo mostrado en 1992 y puesto a la venta en 1994. A diferencia de los celulares de la época, que solo servían para llamar y enviar SMS (mensajes de texto), el Simon permitía enviar correo electrónico, mandar faxes, y gestionar agenda y notas, funciones que hasta entonces estaban reservadas a una PC, esto es, una computadora personal.

Desde la perspectiva del diseño, también fue pionero. Tenía una pantalla táctil monocromática de 4,5 pulgadas, es decir, una superficie que detectaba toques en lugar de botones físicos, y se usaba con un lápiz óptico, un puntero para interactuar con la pantalla. Hoy eso suena elemental, pero en 1994 era un salto grande frente a los teléfonos con botones.

No obstante, el Simon tenía limitaciones claras. Pesaba alrededor de 500 gramos, comparado con los cerca de 207 gramos de un iPhone 17 Pro, por ejemplo. Era caro y con conectividad muy limitada en comparación con lo que entendemos hoy por internet móvil. En términos prácticos, funcionaba como una pequeña oficina portátil, pero más parecida a llevar una novela gruesa que a un smartphone ligero.

¿Por qué importa para ti en Chile? Porque muchas funciones que ahora usas en tu teléfono vienen de esos experimentos iniciales: correo, calendarios, notas y luego navegación y pagos. Incluso herramientas modernas de emergencia nacen de esa evolución. Como informamos, funciones como Emergency SOS por satélite del iPhone, que permite enviar mensajes aun sin cobertura, han sido usadas en rescates; ese tipo de capacidades son herederas directas de la idea de un dispositivo que haga más que llamar.

Mirando hacia adelante, la historia del Simon recuerda algo útil: las innovaciones útiles suelen llegar antes de estar maduras. Hoy gigantes tecnológicos prueban alternativas al smartphone, como pines con inteligencia artificial, lentes de realidad aumentada y wearables conversacionales. La adopción en Chile dependerá de factores concretos, como la cobertura 5G, la oferta de aplicaciones locales, los precios y la regulación.

En resumen, el IBM Simon no fue perfecto, pero merece el crédito de haber sido, en esencia, el primer teléfono inteligente comercial. Fue la primera vez que un móvil intentó ser una PC de bolsillo, y esa idea es la que moldeó los teléfonos que usamos hoy.