Un anticiclón situado frente a Portugal ganará terreno hacia el este y dejará este viernes una jornada de mayor estabilidad atmosférica en la mayor parte de la península, junto a un ascenso notable de las temperaturas máximas, informa la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el servicio meteorológico de España.

Durante la madrugada y la primera mitad del día se esperan precipitaciones débiles en el Cantábrico oriental y en los Pirineos. Las rachas más intensas afectarán el Bajo Ebro, los Pirineos, las Islas Baleares y zonas altas del prelitoral mediterráneo, con vientos que superarán los 70 km/h e incluso alcanzarán hasta 130 km/h en algunos sectores montañosos. En el resto del territorio predominarán cielos poco nubosos y un ascenso generalizado de las máximas, que podrán subir hasta 6 grados en algunas zonas. En Canarias permanecerán los vientos alisios y nubosidad en el norte de las islas.

Aemet señala que el viento irá remitiendo a partir del mediodía en las zonas más afectadas. Las provincias costeras del Cantábrico y los valles altoandinos del norte peninsular mantendrán la posibilidad de chubascos y, en cotas altas, nieve por la mañana.

En términos climáticos, episodios como este, con variabilidad marcada entre calor y rachas intensas de viento, encajan en un patrón de mayor frecuencia e intensidad de extremos que la literatura científica asocia al calentamiento global. Para sociedades y economías europeas esto plantea retos de adaptación en gestión forestal, protección de infraestructuras y sistemas de alerta temprana.

¿Qué le importa esto a Chile y a América Latina? La cuenca mediterránea del sur de Europa tiene similitudes climáticas con la zona central de Chile, por lo que los impactos y las medidas de adaptación son relevantes como espejo. En Chile, la Dirección Meteorológica de Chile, el organismo equivalente a Aemet, y la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (ONEMI) deben coordinar avisos, protección civil y planes sectoriales para agricultura, turismo e infraestructura ante olas de calor y vientos fuertes.

Lecciones prácticas que vienen del Mediterráneo: mejorar los sistemas de alerta, reforzar la resiliencia de redes eléctricas y movilidad ante rachas intensas, y priorizar la gestión preventiva de bosques y cuencas para reducir riesgo de incendios y escasez hídrica. Para destinos turísticos isleños como Baleares, la experiencia también sirve para planificar olas de calor y la seguridad de visitantes, un aprendizaje aplicable a zonas turísticas chilenas.

Aemet seguirá actualizando avisos locales sobre temperaturas y rachas de viento; la evolución exacta puede variar con la posición final del anticiclón y la topografía local, condiciones que aconsejan mantener la atención a los boletines regionales.