El jueves por la noche, en Hungría, funcionarios del centro antiterrorista TEK (Servicio de Lucha contra el Terrorismo de Hungría) detuvieron a siete ciudadanos ucranios y retuvieron dos camiones blindados que transportaban 40 millones de dólares y nueve kilos de oro en un viaje desde Austria hacia Ucrania.
Según comunicados oficiales húngaros, los agentes —vestidos de negro— incautaron los vehículos y abrieron una investigación por presunto blanqueo de capitales, además de bloquear los fondos. Por su parte, las autoridades ucranias dijeron que los siete detenidos eran personal del banco estatal Oschadbank, el banco de ahorros de Ucrania, y que el traslado correspondía a un "viaje rutinario" por tierra debido a las limitaciones a los vuelos por la guerra iniciada por Rusia hace cuatro años.
La operación se suma a una serie de incidentes que han tensado la relación entre el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el presidente ucranio, Volodímir Zelenski. En las últimas semanas Budapest había bloqueado la aprobación de un préstamo multimillonario de la Unión Europea para Ucrania y rechazado nuevos paquetes de sanciones europeas contra Rusia. Kiev, además, anunció el corte del oleoducto Druzhba, que atraviesa Ucrania y abastece de petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia.
El caso de los blindados agravó la crisis diplomática. Desde Kyiv acusaron al Gobierno húngaro de "tomar rehenes y robar dinero" y reclamaron la devolución de los fondos. Hungría, en cambio, mantiene que corresponde a una investigación penal legítima. Balázs Orbán, asesor político del primer ministro Viktor Orbán, escribió en redes sociales que "vehículos blindados llenos de dinero y oro moviéndose por Hungría no son la forma habitual de transacciones financieras legítimas" y preguntó ¿quién está detrás de este dinero y qué se pretende financiar?.
El episodio tiene también una dimensión electoral interna en Hungría: la controversia llega en plena campaña para las elecciones del 12 de abril, en las que el partido Fidesz de Orbán buscaba recuperar impulso. En Bruselas el asunto provocó malestar, porque pone en tensión la coordinación europea de apoyo a Ucrania y expone fricciones entre Estados miembro.
En lo inmediato, la situación queda con una investigación penal abierta en Hungría, los fondos bloqueados y una disputa diplomática escalada entre Budapest y Kyiv. No hay una resolución judicial pública sobre la propiedad del dinero ni sobre la responsabilidad penal de los detenidos, por lo que el caso probablemente derive en reclamaciones consulares y en nuevas gestiones ante la Unión Europea, que sigue observando el impacto de la crisis en la ayuda a Ucrania y en la estabilidad política interna de Hungría.