Los fotógrafos chilenos Rocío Aguirre y Camilo Delpin acudirán el lunes 23 de febrero a las 12.00 a la Casa de Iberoamérica, en Cádiz, España, para presentar su exposición «Inventario de materias frágiles». La muestra se abrió al público el 21 de enero y, según el Ayuntamiento de Cádiz, permanecerá hasta el 19 de marzo con entrada libre hasta completar aforo.
La presentación presencial se reprogramó varias veces: primero hubo un luto decretado tras el accidente en Adamuz, en la provincia de Córdoba, España, y luego se complicaron las comunicaciones por las abundantes lluvias, según la nota informativa del Ayuntamiento de Cádiz. Con esas interrupciones superadas, los autores podrán finalmente encontrarse con el público y dialogar sobre sus procesos.
Se trata de dos proyectos independientes que convergen en una misma sensibilidad alrededor de lo residual y lo fugaz, apunta la comunicación municipal. Rocío Aguirre, fotógrafa chilena nacida en 1989, entrega una lectura poética del desecho cotidiano: restos de comida, envases y embalajes digitales son recuperados mediante cianotipias realizadas con materiales accesibles y luz solar. Su procedimiento, artesanal y analógico, funciona como un gesto de resistencia ante la aceleración tecnológica y propone una contemplación íntima de lo mínimo.
Camilo Delpin, también fotógrafo chileno nacido en 1989, articula su serie en dos fases. En la primera registra reflejos solares sobre aguas en movimiento, destellos pasajeros que se convierten en matriz simbólica. En la segunda aparecen cuerpos indefinidos, trabajados con luz continua y con mínima intervención digital, figuras que remiten a lo mítico y a códigos contemporáneos del deseo y la persuasión. El Ayuntamiento destaca el carácter de ensayo y error en la captura de estos brillos, y la autenticidad lumínica que Delpin mantiene sin postproducción excesiva.
En conjunto, las obras proponen una reflexión sobre los sistemas de producción en la cultura contemporánea, la economía del descarte y la posibilidad de reapropiación simbólica de lo perecedero. Esa inquietud conecta con tradiciones fotográficas chilenas y latinoamericanas que han puesto el cuerpo, la memoria y lo cotidiano en el centro del enunciado visual, en la estela de autores que han hecho de la imagen un testigo social.
La exhibición cuenta con el apoyo de la Embajada de Chile en España y de la Fundación Chile-España, organizaciones que facilitan la circulación cultural entre ambos países. Para quienes deseen verla, la Casa de Iberoamérica mantiene el acceso hasta el 19 de marzo; la presentación con los autores será el lunes 23 de febrero a las 12.00, y la exposición permanece abierta al público hasta dicha fecha con entrada libre hasta completar aforo.
Más allá de la sensibilidad estética, la muestra funciona como conversación: rescata lo que la economía descarta y devuelve a esos fragmentos una carga simbólica capaz de interpelar al espectador sobre cómo consumimos, preservamos y recordamos. Para el público chileno interesado en las nuevas generaciones de fotógrafos, la cita en Cádiz es una oportunidad para ver cómo prácticas nacidas en democracia reinterpretan lo efímero en clave crítica y poética.
