El miércoles pasado, el 15° Juzgado Civil de Santiago ordenó el primer remate de bienes de Mauricio Pinilla Barrera, exdelantero chileno, tras declararse en quiebra por deudas que superan los $1.670 millones. La subasta, a cargo de la martillera Solange Lama, se realizó en Santiago y reunió una decena de interesados.
En la primera jornada se ofrecieron siete sociedades, seis derechos en otras empresas, un loteo, un automóvil de alta gama y la marca comercial «Pinigol», aunque no todos los bienes encontraron comprador. Uno de los activos que sí se vendió fue el BMW 330i, año 2022, adjudicado inicialmente en $16,5 millones y que quedó en $19,5 millones tras sumar el IVA y la comisión. IVA significa Impuesto al Valor Agregado, el tributo que se aplica a la venta de bienes y servicios.
También se adjudicó el 100% de Servicios Grosseto por $74 millones. El 100% de Inversiones Maualessan se vendió por $500.000. La marca «Pinigol» fue comprada por Claudio Gálvez, comprador chileno, por $900.000; a ese precio se le sumarán el IVA y una comisión del 7%. Gálvez indicó a LUN "Es una apuesta porque en este momento no es mucho lo que se puede hacer con la marca". Además deberá pagar $1.670.664 para renovar la marca ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial, INAPI, el organismo público que administra los registros de propiedad industrial en Chile, trámite que vence el 4 de marzo.
En total, el remate permitió recaudar cerca de $92 millones, cifra muy inferior al pasivo declarado. Varios bienes no despertaron interés: el loteo P Uno-H en la antigua Hacienda Apoquindo, en Las Condes, cuyo mínimo superaba los $47 millones, no recibió ofertas; tampoco hubo pujas por un 25% de la participación de Pinilla en el Bar Constitución ni por otras sociedades.
Los problemas financieros de Pinilla se remontan a 2016, cuando se vinculó a un proyecto de bar en el barrio Bellavista que terminó en incumplimientos bancarios y en la insolvencia que hoy motiva este procedimiento judicial. Que la primera subasta haya juntado lejos del total adeudado implica que es probable que el 15° Juzgado Civil de Santiago ordene nuevas instancias de remate o que los acreedores busquen otras vías para recuperar parte de lo adeudado.
Para los acreedores y para el propio Mauricio Pinilla Barrera, esto significa que el camino a cubrir la deuda será largo: quedan activos sin vender y trámites pendientes, como la renovación de la marca ante INAPI, además de posibles subastas futuras y negociación con acreedores. La diferencia entre lo recaudado y la deuda plantea la pregunta práctica para el exfutbolista y sus acreedores: ¿habrá más remates, acuerdos parciales o se mantendrá la disputa judicial prolongada?