El Presidente electo José Antonio Kast se refirió este miércoles a la controversia por la revocación de visas de Estados Unidos (EE.UU.) a tres funcionarios chilenos y pidió prudencia institucional desde sus oficinas en la comuna de Las Condes, a pocos días de su viaje a Miami para la denominada "Cumbre Trump".

Kast afirmó que "los temas internacionales lo estamos viendo como corresponde con las autoridades que van a ir asumiendo", y advirtió que "esto supera las posibilidades de una sola persona de tomar decisiones y creo que hay muchas situaciones que hay que ir aclarando". Con esa frase, el Presidente entrante buscó marcar distancia frente a decisiones unilaterales y subrayar la necesidad de información completa antes de definiciones políticas.

En paralelo, el futuro ministro de Defensa, Fernando Barros, sostuvo el inicio formal del proceso de traspaso con la actual titular de la cartera, Adriana Delpiaano. Barros optó por la prudencia al ser consultado sobre la tensión con EE.UU.: "Como dijo el ministro de Relaciones Exteriores, hay que esperar a tener los antecedentes antes de opinar. Hoy día el tema lo tiene el actual gobierno. Claramente faltan antecedentes".

La jornada también incluyó la oficialización del último nombramiento pendiente en Defensa, con la designación de Christian Bolívar Romero como futuro Subsecretario de Fuerzas Armadas, con lo que el equipo ministerial para el cambio de mando del 11 de marzo queda completo. El traspaso de información entre ministerios, dijo Kast, debe realizarse "de forma oportuna" y con seriedad técnica.

La revocación de visas por parte de Washington, que no detalló públicamente los nombres de los afectados en el comunicado conocido hasta ahora, abre una incógnita sobre el estado de las relaciones bilaterales y cómo estas tensiones influirán en la agenda internacional del nuevo gobierno. Para actores políticos y diplomáticos chilenos, el episodio pone en relieve la necesidad de una coordinación que exceda la figura presidencial y se sostenga en la institucionalidad del Estado.

En el plano doméstico, la controversia suma presiones políticas: han surgido llamados públicos a clarificar responsabilidades en el caso, y figuras como Francisco Leturia, expresidente del Consejo para la Transparencia, cuestionaron la gestión vinculada a la polémica. Al mismo tiempo, encuestas recientes muestran una mezcla de expectativas sobre el nuevo gobierno, lo que puede condicionar la lectura pública de cómo se manejen estas materias exteriores.

El próximo paso, según las fuentes oficiales citadas por Kast y Barros, es completar el traspaso de antecedentes entre los equipos saliente y entrante, para luego evaluar las acciones diplomáticas y administrativas necesarias. El resultado de ese proceso será determinante para la salida a la opinión pública y para la agenda que el Presidente electo llevará a Miami en los próximos días.