El martes 3 de marzo la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Valparaíso (COEVA) aprobó por unanimidad el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto Terminal Cerros de Valparaíso, impulsado por la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV).

La instancia regional concluyó que la iniciativa cumple la normativa vigente y que sus impactos se encuentran mitigados y compensados, en línea con el informe del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Con esta decisión el proyecto obtuvo una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable tras la reevaluación de los componentes de medio humano y paisaje.

El siguiente paso anunciado por la autoridad es la elaboración del EIA de los proyectos que integrarán la Etapa 2 de la ampliación portuaria. Esa fase, según la documentación del proyecto, busca duplicar la capacidad de transferencia de carga del puerto, y se espera que los antecedentes ingresen al sistema de evaluación ambiental durante el transcurso de este año.

Rodrigo Mundaca, Gobernador Regional de Valparaíso y presidente del Consejo de Coordinación Ciudad Puerto, celebró la resolución y subrayó que la expansión debe hacerse “de manera sustentable, racional, de la mano de las ciudades, no a expensas de la ciudad”. En sus palabras, nos permite seguir avanzando y seguir trabajando por el bienestar de todas y todos quienes habitan la región de Valparaíso.

Históricamente, las ampliaciones portuarias en Valparaíso han tensionado la relación entre la infraestructura logística y el paisaje urbano. Esta aprobación reactiva ese debate. Por un lado, la EPV y el sector logístico ganan capacidad operativa y potencial competitividad para el comercio exterior chileno. Por otro lado, residentes y organizaciones de patrimonio y medio ambiente vigilarán impactos sobre la ciudad, el paisaje y el borde costero.

Para el ciudadano común las implicaciones son concretas: posibilidades de más empleo relacionado con la operación portuaria y la cadena logística, junto con mayores exigencias de control ambiental y gestión urbana para mitigar ruido, tráfico y efectos en el paisaje. En ese contexto, la obligación del SEA y de la COEVA será fiscalizar el cumplimiento de las medidas comprometidas en el EIA y en la RCA.

Lo que sigue en el calendario es la tramitación de los proyectos de la Etapa 2 en el sistema de evaluación ambiental durante este año y la vigilancia de las medidas de mitigación. La discusión pública sobre cómo armonizar la actividad portuaria con la ciudad volverá a tomar relevancia en Valparaíso.