El avance del dólar y el salto en el precio del petróleo tras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán han moderado las expectativas de que el Banco Central de Chile reduzca la Tasa de Política Monetaria (TPM) en la reunión del 24 de marzo.

Antes del choque bélico, los mercados daban por probable un recorte de 25 puntos base para dejar la TPM en 4,5%, desde el nivel vigente de 4,75%. Ese escenario base ahora está en duda por la mayor volatilidad en activos y precios que pueden alimentar la inflación.

En la sesión más reciente el tipo de cambio mostró un salto significativo, al subir $20,60 respecto al cierre del lunes y ubicarse en $904,50, su mayor avance diario desde abril de 2025 según los registros citados por el mercado. Paralelamente, el petróleo de referencia para Chile, el West Texas Intermediate (WTI), cotizado en Nueva York, subió 4,77% hasta US$74,63, mientras que el Brent, referencia en Londres para Europa, aumentó 3,91% hasta US$81,14.

WTI y Brent son las referencias internacionales usadas por los mercados; un alza en esos precios suele trasladarse a mayores costos de las bencinas. En términos prácticos, esto es como que la nafta que cargas en tu auto se vuelva más cara por un factor externo, y ese impacto se ve luego en la inflación al consumidor.

Fuentes del mercado ya descuentan aumentos en los precios de las bencinas: se espera un ajuste este jueves y otro cercano a los $30 para el 27 de marzo, con efecto directo sobre el índice de precios al consumidor.

La decisión del Banco Central, que se toma en la Reunión de Política Monetaria (RPM) del 24 de marzo, sigue condicionada a cómo evolucionen esas variables. Como explica Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP, "Sin duda el conflicto entre EE.UU. e Irán tendrá un rol fundamental en la decisión de política monetaria del Banco Central durante la reunión de marzo, y podría ser el factor determinante para realizar o aplazar el recorte anticipado de 25 puntos base para lograr la convergencia de la TPM al valor medio del rango estimado para su valor central de 4,25%".

Para el hogar y las empresas esto tiene dos efectos concretos: primero, si la TPM no baja, las tasas de interés que pagas por créditos y tarjetas podrían mantenerse más altas por más tiempo; segundo, un aumento en la bencina presiona el costo de transporte y bienes, lo que complica la caída rápida de la inflación.

Quedan tres semanas para la reunión del Banco Central, tiempo en el que los miembros del consejo acumularán más información sobre la evolución del dólar, los combustibles y los datos de inflación. El escenario más probable es que el instituto emisor espere ver si el alza de precios es transitoria o persistente antes de aplicar el recorte, pero la incertidumbre geopolítica ha subido la apuesta.

En resumen, el conflicto en Medio Oriente está cambiando el tablero local: algo que parecía un recorte casi seguro de la TPM ahora es una decisión abierta, condicionada a la trayectoria del dólar, del petróleo y a la evolución de la inflación en las próximas semanas.