Un ciudadano británico identificado por la policía tailandesa como Quentin Griffiths fue hallado muerto el 9 de febrero en el exterior de un edificio de lujo en Pattaya, una ciudad costera del este de Tailandia. La suite donde se hospedaba estaba en el piso 17 y, según investigadores locales, la habitación estaba cerrada por dentro y no se detectaron signos de entrada forzada.

La autopsia, de acuerdo a la policía, no mostró evidencia de violencia. Las autoridades también dijeron que Griffiths, que tenía pasaporte británico, estaba involucrado en dos procesos judiciales que podrían haberle generado estrés, incluido un conflicto comercial con su segunda esposa, ciudadana tailandesa. La Oficina de Asuntos Exteriores del Reino Unido, el ministerio que gestiona la política exterior británica, informó que está apoyando a la familia y en contacto con las autoridades locales.

Griffiths fue uno de los fundadores de Asos en 2000, junto a Nick Robertson, Andrew Regan y Deborah Thorpe. Asos comenzó con el nombre As Seen On Screen, vendiendo ropa inspirada en prendas vistas en televisión y cine, y luego creció hasta transformarse en un gran marketplace de moda online que en su momento llegó a valer más de 6.000 millones de libras. Griffiths dejó la compañía en 2005 pero mantuvo una participación significativa.

Entre los principales accionistas de Asos figuran el multimillonario danés Anders Holch Povlsen, dueño del grupo de ropa Bestseller, y Mike Ashley, propietario de Frasers Group, un importante conglomerado minorista del Reino Unido. Asos cotiza en la Bolsa de Londres, la principal plaza bursátil del Reino Unido, aunque al momento de este reportaje no hay información pública sobre movimientos de mercado ligados a esta noticia.

¿Por qué importa esto en Chile y en América Latina? Asos es un actor relevante en la moda online global, y su cadena de compras y logística depende en gran medida de fabricantes y proveedores en Asia que también abastecen a mercados latinoamericanos. La muerte de uno de sus cofundadores tiene más carácter simbólico que operativo, pero convoca la atención sobre cómo decisiones corporativas, disputas legales y cambios en el liderazgo pueden repercutir en acuerdos comerciales, contratos de suministro y prácticas de subcontratación en la industria textil.

Para lectores chilenos, lo relevante a seguir es si Asos emite un comunicado oficial y si surgen efectos en la cadena de suministro o en la disponibilidad de marcas en plataformas globales. También es un recordatorio de la interdependencia del comercio de moda: eventos personales de actores clave en Europa o Asia pueden tener consecuencias indirectas para fabricantes, distribuidores y minoristas que operan en América Latina.

Hay aún aspectos sin aclarar sobre las circunstancias exactas de la muerte y sobre el alcance de los litigios en los que estaba involucrado Griffiths. Mantendremos seguimiento de declaraciones oficiales de Asos, de las autoridades tailandesas y de cualquier repercusión en los mercados o en los principales accionistas.