El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este martes la operación militar que su administración ordenó la semana pasada contra objetivos en Irán, argumentando que Washington actuó para frenar un ataque que, según él, estaba por ocurrir. La declaración tuvo lugar en la Casa Blanca, durante un encuentro con el canciller alemán Friedrich Merz.
Trump dijo que había mantenido negociaciones mediadas por Omán con representantes iraníes para limitar el programa nuclear, pero que esos contactos no impedían que Teherán "iban a atacar primero", en sus palabras. En ese mismo tono, el mandatario se refirió a los iraníes como "lunáticos" y añadió que, si EE.UU. no hubiera intervenido, ellos iban a atacar primero.
Consultado sobre si Israel había presionado a Washington para iniciar la ofensiva, Trump sugirió que pudo "forzar la mano" del gobierno israelí, pero afirmó que Israel estaba preparado. En la rueda de prensa no hubo una respuesta pública del canciller alemán Friedrich Merz sobre esas afirmaciones.
Teherán negó estar preparando un ataque contra Estados Unidos y responsabilizó a Washington por la escalada. Según fuentes citadas por el reporte original, la operación inicial de EE.UU. dejó como saldo la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, parte de la cúpula militar iraní y cientos de víctimas, mientras que al menos seis militares estadounidenses habrían muerto desde el inicio de las acciones. El Ministerio de Defensa iraní, por medio del vocero general Reza Talaei Nik, dijo que estaban preparados para una guerra muy larga y que sería una "tontería" usar sus armas más efectivas desde el inicio.
La respuesta iraní incluyó ataques aéreos contra Israel y contra países del Golfo con presencia militar estadounidense, como Kuwait, Baréin, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, según reportes regionales. La dinámica muestra una confrontación que ha dejado de ser bilateral para involucrar a aliados y bases en la región.
El impacto económico ya se manifestó en los mercados: Wall Street terminó en baja y el precio del petróleo subió, novedades que preocupan a inversionistas chilenos. Un encarecimiento sostenido del crudo presiona la inflación importada en Chile y puede complicar la decisión del Banco Central de Chile sobre la conducción de la política monetaria en los próximos meses.
En términos geopolíticos, la operación y la justificación pública de Trump ilustran tensiones entre acciones militares, alianzas regionales y esfuerzos diplomáticos paralelos, como la mediación de Omán. La situación expone la fragilidad de canales de negociación cuando se combinan advertencias públicas, operaciones preventivas y reacciones en cadena.
Las próximas semanas serán clave para ver si la escalada se contiene o si se transforma en un conflicto más amplio. Para Chile y Latinoamérica la principal preocupación inmediata es económica y diplomática: más presión sobre los precios del combustible y la necesidad de monitorear vías diplomáticas multilaterales para evitar que la crisis interrumpa el comercio y la seguridad regional.
