En el XX Seminario de LarrainVial realizado este martes en el Hotel W de Santiago, Sebastián Claro, exvicepresidente del Banco Central de Chile y académico de la Universidad de los Andes, hizo un diagnóstico prudente sobre la situación económica nacional y regional. Claro manifestó que existen "buenas razones para estar cautelosamente optimistas" respecto a la actividad económica, pero advirtió que la composición de la inversión y los riesgos externos imprimen límites a ese optimismo.

Durante su exposición, el economista destacó que los movimientos de activos locales no se han comportado de manera excepcional frente a la región, y que lo ocurrido en la Bolsa y el tipo de cambio responde en parte a un apetito global por riesgo. En la mañana, el tipo de cambio subió hasta $921 y el IPSA, el Índice de Precios Selectivo de Acciones que mide la Bolsa de Santiago, cayó 2,9%.

Claro explicó que el aumento reciente de la inversión en Chile ha estado concentrado en minería y en importación de insumos, lo que hasta ahora ha ampliado el déficit de cuenta corriente sin generar un salto proporcional en la capacidad productiva doméstica. En comparación con la primera administración del ex presidente Sebastián Piñera, cuando la inversión pasó de cerca de un 4% del Producto Interno Bruto a 8,5% del PIB, el actual auge equivale a cerca de 2 puntos del PIB, según las cifras que citó el expositor.

En ese análisis emergió la frase que dio pie a preguntas de carácter geopolítico, cuando Claro afirmó "El arte para América Latina es cuidar la relación comercial con China sabiendo que vamos a tener a Estados Unidos respirando fuerte". Con ello, vinculó la necesidad de diversificar y proteger mercados con la realidad de una disputa estratégica entre dos potencias.

Esa recomendación importa para Chile porque China es el principal destino de exportaciones chilenas, especialmente de cobre y otros minerales, y porque decisiones sobre inversión, cadenas de suministro y tecnología dependen de ese marco comercial. Al mismo tiempo, Estados Unidos mantiene influencia política y seguridad en la región, y recientemente surgieron tensiones diplomáticas entre Chile y Estados Unidos por restricciones de visa aplicadas al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, en el contexto de gestiones relacionadas con un cable submarino con China. Juan Carlos Muñoz es el ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Chile.

El dilema que planteó Claro no es exclusivo de Chile, sino compartido por varios países de América Latina que buscan mantener el acceso al mercado chino sin antagonizar con Estados Unidos. En la práctica, esto implica decisiones sobre inversión extranjera, regulación de infraestructura crítica y acuerdos comerciales que combinan ventajas económicas con consideraciones de seguridad y soberanía.

Entre las reacciones, analistas de mercado han señalado que la actual volatilidad pone sobre la mesa la importancia de mejorar la calidad de la inversión y de políticas que apoyen la productividad. Para el sector público, el desafío será articular incentivos para que la inversión genere encadenamientos productivos locales y no solo importaciones de bienes de capital.

La conclusión de Claro fue de cautela activa: reconocer señales positivas en términos de ciclo político y precios de los commodities, pero insistir en el diseño de políticas que permitan a Chile aprovechar su relación con China sin descuidar los lazos estratégicos con Estados Unidos. Los próximos meses estarán marcados por datos de inversión, la evolución del tipo de cambio y decisiones diplomáticas que podrían redefinir el equilibrio entre beneficio económico y riesgos geopolíticos.