Santiago. La ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, acusó este viernes un sabotaje legislativo por parte de la oposición para impedir el avance del Proyecto de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, iniciativa clave del Ejecutivo que debe ser debatida en el Congreso. El Gobierno sostiene que la estrategia de insertar indicaciones busca entorpecer una propuesta que, dicen, contribuiría a recuperar el crecimiento y el empleo de Chile.
El contexto importa: la megarreforma recibió un primer paso al ser aprobado en general por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, pero la discusión se tensó luego de la difusión de un video del podcast Provócame que muestra a parlamentarios adelantando la presentación de una gran cantidad de indicaciones al texto. En ese registro, el diputado Jaime Araya, independiente ligado al Partido por la Democracia, junto a Marcos Barraza, del Partido Comunista, y Consuelo Veloso, del Frente Amplio, plantearon la posibilidad de ingresar cerca de 2.500 indicaciones al proyecto. No es una inundación, ya estamos en el tsunami de indicaciones, afirmó Araya en el programa, lo que desató una ola de reacciones.
Desde el Ejecutivo sostienen que el objetivo de esas indicaciones es bloquear un proyecto clave para el crecimiento económico y el empleo, y que constituye una falta de respeto a la gente y a la institucionalidad chilena. Eso es una falta grave, es una falta de respeto a la gente, es una falta de respeto al Congreso, es una falta de respeto a la institucionalidad chilena. El debate se tiene que dar de manera responsable y lo que buscan es bloquear. Nos parece inaceptable y vergonzoso, afirmó la vocera.
La crítica no solo llegó desde La Moneda. El propio Presidente José Antonio Kast, a través de su cuenta en X, lamentó que la oposición pretenda obstaculizar y boicotear. Dijo que, si bien los proyectos pueden mejorarse, cuando el objetivo es destruir y hacer daño, la situación se complica. Luego, desde Costa Rica, donde finaliza una visita oficial, Kast expresó su preocupación por lo que calificó como una estrategia dilatoria y poco constructiva, en un giro que busca presionar al proceso legislativo en un momento clave para la reactivación del país.
Analíticamente, este episodio encaja en un patrón histórico de Chile: cuando proyectos de gran envergadura llegan al Congreso se intensifica la negociación y la cantidad de indicaciones puede influir en el ritmo de tramitación. A la vez, la oposición argumenta que las indicaciones son herramientas legítimas para mejorar la iniciativa y aumentar la gobernabilidad. En ese marco, el futuro inmediato del Proyecto de Reconstrucción Nacional dependerá de cuán capaces sean las partes de acordar ajustes y de evitar caer en una parálisis que afecte a millones de chilenos que esperan empleo, inversión y reconstrucción en zonas castigadas por crisis previas.