El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un plazo de 10 días al régimen iraní para aceptar condiciones sobre un acuerdo nuclear, mientras Washington despliega la mayor movilización de activos militares en la región desde 2003. Esa escalada geopolítica, junto con reportes de que la Casa Blanca evalúa ataques puntuales para presionar a Irán, dejó a los índices globales en avances moderados y a los inversionistas con una actitud prudente.

Los mercados reaccionaron con compras selectivas. El petróleo mostró un avance semanal de 5,7%, según los datos de mercado citados, y actuó como principal vector de riesgo inflacionario. El oro y la plata volvieron a desempeñar su rol de activos refugio, con el oro subiendo alrededor de 1% y operando sobre los valores reportados en la semana, y la plata registrando un repunte cercano al 3%. Al mismo tiempo, tras tocar los US$72 el barril, el crudo Brent moderó su alza durante la sesión.

En paralelo a la tensión regional, llegaron señales económicas que amarraron la actitud de los inversores. Los primeros índices de gerentes de compras, o PMI por sus siglas en inglés (Purchasing Managers Index), mostraron recuperación en manufacturas y servicios en Japón y en la Eurozona para febrero, con Alemania y la Eurozona registrando la primera expansión manufacturera desde junio de 2022. Esos datos apoyaron a las acciones europeas y dejaron a los futuros de Wall Street apuntando a una apertura al alza, a la espera de la publicación del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos del cuarto trimestre y del índice de precios vinculado al consumo personal, conocido como PCE por sus siglas en inglés (Personal Consumption Expenditures).

El Wall Street Journal reportó que la administración estadounidense considera opciones que van desde un ataque limitado a activos militares hasta operaciones más amplias que podrían aspirar a cambios de régimen si Irán no cede. A la vez, analistas señalan que el efecto inflacionario de un alza sostenida del petróleo y de los combustibles es un factor disuasivo para una intervención militar de gran escala, dado el impacto en la economía estadounidense.

Ahmed Riesgo, jefe de estrategia de inversión de Insigneo, entrega una lectura relativamente optimista sobre la economía de Estados Unidos y las acciones, destacando la posibilidad de una desaceleración de la inflación y resultados corporativos que han superado expectativas. Riesgo plantea que esos elementos ayudan a sostener la demanda por activos de riesgo pese a la tensión geopolítica.

¿Qué implica esto para Chile y la región? Un alza significativa y sostenida del petróleo tiende a traducirse en mayores costos de importación de combustibles, lo que presiona el índice de precios al consumidor y complica la meta inflación del Banco Central de Chile. Para los exportadores chilenos, en particular la minería del cobre, la combinación de riesgo geopolítico global y sensibilidad de los mercados puede aumentar la volatilidad de precios y del tipo de cambio, con episodios de apreciación o depreciación del peso según el apetito por activos en dólares. Además, mayores primas de riesgo y de seguros de carga elevan costos logísticos para envíos hacia y desde Asia y Europa.

En el corto plazo los inversionistas chilenos deben seguir tres puntos: la evolución de la respuesta estadounidense tras el ultimátum de 10 días, los próximos datos macroeconómicos de Estados Unidos que pueden condicionar flujos hacia mercados emergentes, y la evolución del precio del petróleo que impacta la inflación local. Si la escalada se modera, el tono positivo en los indicadores económicos podría sostener las bolsas; si hay una acción militar mayor, el efecto inmediato sería aumentar la aversión al riesgo y la volatilidad en la Bolsa de Santiago y en el mercado cambiario.

Los próximos pasos estarán marcados por las decisiones políticas de Washington y por la lectura que hagan los mercados de los datos económicos estadounidenses. Para Chile, la combinación entre riesgo geopolítico y señales macro globales será determinante para la trayectoria de inflación, la política monetaria y la rentabilidad de los activos locales.