Ignacio Buse, el tenista peruano de 21 años, cerró su participación en el Rio Open —torneo disputado en Río de Janeiro, Brasil— al perder en semifinales ante el chileno Alejandro Tabilo por 6-3 y 6-3. La actuación marcó su estreno en un torneo de categoría ATP 500 (Asociación de Tenistas Profesionales) y se considera una de las semanas más relevantes de su incipiente carrera profesional.
Alejandro Tabilo, tenista chileno ubicado en el puesto 68 del ranking ATP en ese momento, aprovechó su experiencia para imponer su juego en un partido intenso y de ritmo elevado. A pesar del resultado, Buse no dio tregua y mostró solidez competitiva frente a un rival ya consolidado en el circuito.
El paso de Buse por Río dejó varios hitos: el peruano superó a tres rivales de peso en la gira sudamericana, entre ellos al brasileño João Fonseca —joven promesa local— y al italiano Matteo Berrettini, ex Top 10 del mundo. Tras esos triunfos firmó su segunda semifinal ATP y la primera en un certamen de categoría 500, resultados que proyectan su crecimiento técnico y mental.
La recompensa en puntos fue inmediata: Buse escaló desde el puesto 91 hasta el 66° del ranking ATP, la mejor ubicación de su carrera. Ese salto le asegura, según el ránking en vivo, el ingreso directo a los cuadros principales de Grand Slams como Roland Garros y Wimbledon, un avance clave para su calendario 2026.
Sin muchos días para celebrar, la gira sudamericana continúa y Buse tiene programado su próximo desafío en Chile: el Chile Open 2026, torneo ATP 250 que se jugará entre el 23 de febrero y el 1 de marzo en la cancha central del Club Deportivo Universidad Católica, en Santiago. Llegará a la capital chilena con el mejor ranking de su trayectoria y el impulso anímico de haber sido protagonista en un ATP 500.
Lo que viene para Ignacio Buse es, sobre todo, la necesidad de consolidar este salto: mantener el nivel en la gira sobre arcilla y convertir las buenas actuaciones en regularidad para instalarse entre los mejores. Para el calendario sudamericano y para el público chileno, su presencia en Santiago añade interés a un torneo que sirve de antesala a la temporada de polvo de ladrillo y a los grandes torneos de la temporada.
