Este lunes, en la segunda semana de hostilidades en Medio Oriente, el precio del petróleo se disparó y alcanzó US$119,48 por barril, desde alrededor de US$93 en días previos, mientras las bolsas de Asia registraron caídas pronunciadas.

Los mercados asiáticos abrieron con fuertes retrocesos: Corea del Sur cayó 5,96%, Japón 5,2% y China 0,67%. El avance del crudo también arrastró a Europa hacia números rojos durante la jornada. El Brent, que es una referencia internacional del crudo usada para fijar precios, superó los US$100 por barril en la misma sesión.

Alejandro Urzúa, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, explicó que la designación de un nuevo líder en Irán se interpreta por los mercados como un factor que podría prolongar el conflicto, aumentando la incertidumbre y la demanda de activos considerados refugio. "La lectura que le hace el mercado al nombramiento... es más bien negativa", dijo Urzúa, en referencia a los posibles efectos sobre la oferta de petróleo.

En Chile el impacto fue inmediato en el mercado cambiario y en la bolsa. El dólar subió $2,01 y pasó de $911,62 a $913,63 según las cifras citadas, mientras el IPSA, índice principal de la Bolsa de Santiago, revirtió su caída y avanzó 0,34%. El informe consultado no detalló el nivel previo del IPSA en pesos, solo el porcentaje de variación.

El alza del petróleo pega en dos canales clave para la economía chilena. Primero, encarece los combustibles y la logística, lo que puede traspasarse a los precios al consumidor y generar lo que los economistas llaman "inflación importada", es decir mayor inflación por el aumento de costos de bienes y servicios importados. Segundo, presiona al peso y puede complicar las proyecciones de actividad y la hoja de ruta del Banco Central de Chile, encargado de controlar la inflación, si la presión sobre precios persiste.

Víctor Salas, académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago, dijo que para normalizar los mercados se necesitaría el fin de las hostilidades y espacio para conversaciones, además de levantar el bloqueo del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo clave por donde transita buena parte del petróleo mundial y cuya obstrucción reduce la oferta.

A escala internacional, el grupo conocido como G7, que agrupa a las siete economías avanzadas del mundo, y la Unión Europea discutieron medidas para estabilizar los mercados, incluida la posibilidad de recurrir a reservas estratégicas de petróleo. Las reservas estratégicas son depósitos controlados por los países para liberar crudo en episodios de oferta limitada, como si fuese un colchón que se usa para calmar precios.

Mientras persista la incertidumbre bélica y el riesgo sobre el paso por el Estrecho de Ormuz, es probable que la volatilidad en el precio del crudo continúe, con impactos directos en la inflación, el tipo de cambio y las decisiones de inversión en Chile. Las próximas señales vendrán de la dinámica del conflicto, de medidas coordinadas de los países consumidores y de la disponibilidad real de reservas para moderar los precios.