El presidente Donald Trump habló este martes ante una sesión conjunta del Congreso y centró su intervención en la inmigración irregular, la lucha contra el narcotráfico y los supuestos logros económicos de su Administración, a la vez que criticó con dureza a los demócratas por su postura presupuestaria.

Con un discurso que batió su propio registro, Trump habló durante 107 minutos, superando los 99 minutos del año pasado y cumpliendo su advertencia previa de que sería una intervención extensa. En la sesión destacó medidas de control fronterizo, aseguró que ha controlado la inflación y afirmó que los aranceles a las importaciones terminarán por sustituir al impuesto sobre la renta, en una frase que pronunció como "en el futuro acabarán sustituyendo al impuesto sobre la renta".

El mandatario atacó además a los legisladores demócratas por oponerse a un proyecto para exigir que los votantes certifiquen su nacionalidad al sufragar, una iniciativa que, según dijo, busca combatir irregularidades que atribuye a su derrota en las presidenciales de 2020. También denunció recortes de fondos al Departamento de Seguridad Nacional, conocido por sus siglas en inglés como DHS, entidad responsable de inmigración y fronteras, que según la Casa Blanca enfrenta un cierre parcial de actividades desde hace 11 días por la falta de aprobación presupuestaria.

Los demócratas, por su parte, exigen cambios en los protocolos de actuación de los agentes migratorios tras la muerte en enero de dos ciudadanos estadounidenses en operativos en Minnesota, Estados Unidos. Entre las demandas figuran la prohibición del uso de máscaras por parte de los agentes y la exigencia de órdenes judiciales para allanamientos, medidas que el Partido Demócrata ha defendido como necesarias para evitar abusos.

El escenario político es tenso de cara a las elecciones de medio término de 2024 en Estados Unidos, que se celebran en noviembre, y en las que los republicanos intentan consolidar sus ajustadas minorías en el Senado y la Cámara de Representantes. Los índices de aprobación de Trump se sitúan en torno al 40%, una cifra que analistas y mercados vigilan con atención porque determinará en parte la capacidad del presidente para impulsar su agenda en lo que queda de mandato.

Para Chile y América Latina, el discurso tiene varias implicancias prácticas. Una política migratoria más dura en Washington afecta directamente a los flujos de personas desde Centroamérica y Sudamérica, y puede presionar rutas alternativas de migración regional. La retórica sobre aranceles y comercio obliga a exportadores chilenos, especialmente de alimentos y recursos naturales, a seguir con cautela las señales desde la Casa Blanca, porque cambios en las barreras comerciales de Estados Unidos pueden alterar cadenas de suministro y precios internacionales. Además, cualquier mayor polarización en Washington refuerza la tendencia regional a diversificar alianzas económicas, por ejemplo con China, y acelera la discusión sobre una multipolaridad que ya influye en las relaciones bilaterales.

A corto plazo, lo inmediato será la negociación en el Congreso sobre los fondos del DHS y la campaña hacia las legislativas de noviembre. En lo internacional, los mercados y gobiernos de la región seguirán de cerca si las promesas arancelarias de Trump se traducen en medidas concretas, y cómo eso incide en el comercio y la política migratoria que afectan a Chile y vecinos.