Un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) en España documenta un fuerte crecimiento de las ausencias laborales por enfermedad entre 2017 y 2024, y abre la pregunta sobre si factores parecidos pueden amenazar al sistema de salud chileno. Según Airef, los procesos de incapacidad temporal registrados pasaron de 4,7 millones en 2017 a 8,6 millones en 2024; el número de procesos aumentó en un 83% mientras la población ocupada subió un 19% en el mismo periodo.

Para neutralizar el efecto del crecimiento del empleo, Airef calcula la incidencia media mensual por cada 1.000 trabajadores, que subió de 21,4 procesos en 2017 a 34 en 2024, casi un 60% más. La patronal de mutuas AMAT, que amplía el horizonte temporal entre 2015 y 2025, registra incrementos de más del 80% en una década. El estudio también cuantifica el impacto económico: solo las prestaciones que paga la Seguridad Social rondaron los 17.000 millones de euros el último año, cifra a la que se suman otros costes transferidos a mutuas y empresas.

Los análisis españoles coinciden en que no hay una sola causa. Los factores que describen son la saturación del sistema sanitario, listas de espera crecientes, plantillas envejecidas, y condiciones laborales que minan la motivación y aumentan el absentismo. Esa combinación, dicen los autores, ha generado una “tormenta perfecta” que eleva tanto la demanda sobre los servicios de salud como el gasto público y los costos organizativos para las empresas.

¿Qué elementos de esa tormenta están presentes en Chile? Algunas señales son similares. El Ministerio de Salud (Minsal) publica regularmente listas de espera quirúrgica y de prestaciones que siguen siendo un desafío para la red pública. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado en evaluaciones de salud que la fuerza laboral sanitaria en varios países, incluido Chile, enfrenta presiones por envejecimiento y necesidad de relevo generacional. Además, gremios y mutuales chilenas, como la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y el Colegio Médico de Chile, han advertido sobre la carga de trabajo en atención primaria y problemas de condiciones laborales que afectan la renovación de los equipos.

Sin embargo, en Chile no existe todavía un estudio público y exhaustivo equivalente al de Airef que permita cuantificar con la misma granularidad el cambio en procesos de licencias médicas y su relación con factores organizacionales o demográficos. Las estadísticas disponibles por Minsal y por la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) permiten ver tendencias parciales, pero los expertos consultados por gremios piden datos armonizados y análisis longitudinales para evaluar riesgo y costo real.

¿Qué se propone como salida? Los organismos internacionales como la OCDE y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan acciones combinadas: invertir en plantillas y relevo generacional, reforzar la atención primaria para reducir derivaciones y listas de espera, mejorar las condiciones laborales y los incentivos para retener y atraer jóvenes profesionales, y fortalecer los sistemas de prevención y salud ocupacional para reducir el inicio de procesos de incapacidad. En España, las propuestas van en esa línea; en Chile, actores públicos y privados coinciden en la necesidad de avanzar en registros integrados y en planes de contingencia que eviten que la saturación y el desgaste laboral se traduzcan en un aumento sostenido de licencias médicas.

La lección principal que deja el informe español es práctica: sin datos coherentes y políticas que actúen sobre las causas estructurales, el aumento de las ausencias por enfermedad puede convertirse en un problema simultáneo de salud pública, gasto y gestión empresarial. Para Chile, el desafío es doble: confirmar con evidencia local si la tendencia puede replicarse y, si es así, aplicar medidas preventivas antes de que los costos sociales y económicos se profundicen.