A 10 días de jurar como senador por el Maule, Cristián Vial, general en retiro del Ejército de Chile, se prepara para debutar en el Congreso como parte de la bancada republicana en el nuevo ciclo político liderado por José Antonio Kast, presidente electo de Chile.

Vial, autor del Plan Escudo Fronterizo, dijo a La Tercera que el próximo Gobierno debe enviar señales claras "desde el primer minuto" para que la opinión pública perciba un cambio. Señaló que esas señales no son meras gesticulaciones, sino medidas que modifiquen la vida cotidiana de las personas.

Explicó que la prioridad práctica es recuperar la sensación de seguridad: que la gente pueda salir a las plazas, caminar por las calles de noche y que el comercio cierre más tarde. En ese punto, Vial insistió en la importancia de la gobernanza y la presencia estatal en territorios con alta conflictividad.

En relación con La Araucanía, Vial afirmó que hay que dar señales concretas y que no puede haber zonas donde el Estado y las policías no entren. Esa frase remite al histórico conflicto rural y a años de tensión entre comunidades, fuerzas públicas y gobiernos, una problemática que ha probado distintas estrategias sin soluciones definitivas.

Consultado sobre los temores de autoritarismo, el senador electo descartó esas críticas como "caricaturas" y defendió que su énfasis en el orden responde a una apuesta por la eficacia del Estado y la seguridad ciudadana, no por recortar libertades.

Vial advirtió, sin embargo, que los resultados no serán inmediatos. "Si alguien cree que vamos a solucionar el tema de seguridad en tres meses o en un año, está equivocado", dijo, y añadió que la seguridad es, a su juicio, el desafío más grande.

Políticamente, el planteamiento apuesta a que el Gobierno entrante gane legitimidad y respaldo público si logra cambiar la percepción de seguridad. Quienes podrían perder son los sectores críticos al proyecto republicano, que temen recortes a libertades; y las comunidades donde la solución pase por mayor acción policial en vez de acuerdos territoriales. Para el ciudadano común, el efecto real dependerá de la capacidad del Ejecutivo para transformar medidas simbólicas en cambios sostenibles en la calle. En los próximos meses se medirá por señales visibles, la coordinación con las policías y los resultados en zonas como La Araucanía.