En Washington, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó este miércoles que en las últimas horas Washington y Madrid habrían alcanzado un entendimiento para coordinar acciones militares vinculadas a la operación contra Irán. La declaración contrapone la versión estadounidense con la postura pública previa del Ejecutivo español.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, había insistido en días recientes en que su administración no permitiría el uso de las bases españolas de Rota y Morón para esa ofensiva, y dijo que España no sería "cómplice" de una acción que considera perjudicial para la estabilidad internacional. Rota está en la provincia de Cádiz y la base de Morón se ubica en Morón de la Frontera, provincia de Sevilla.
Leavitt dijo además en la rueda de prensa que, "por lo que sé, se está coordinando esta cuestión con sus homólogos en España". Desde la Casa Blanca se ha subrayado la necesidad de que los aliados respalden la ofensiva, y la portavoz vinculó la cooperación con la percepción de que Irán es una amenaza para Estados Unidos y también para Europa. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según la vocera, espera la colaboración de los socios estratégicos.
La operación contra Irán fue iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, y desde entonces ha elevado las tensiones internacionales. El asunto ha generado debates dentro de la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, sobre hasta qué punto los aliados deben implicarse y cómo proteger sus intereses sin ampliar el conflicto.
Hasta ahora no ha habido una confirmación pública detallada desde Madrid que reproduzca la formulación de la Casa Blanca sobre un acuerdo formal. La diferencia entre la versión de Washington y las declaraciones previas del Gobierno español abre un foco de tensión diplomática sobre soberanía, prerrogativas para el uso de bases militares y límites de apoyo logístico entre aliados.
La escalada tiene además un componente económico inmediato. El ataque y la perspectiva de mayor conflictividad han empujado al alza el precio del petróleo, lo que presiona la inflación en España y a nivel global y podría complicar la estrategia del Banco Central de Chile para anclar expectativas de precios.
Para Chile y América Latina, el episodio importa en dos planos. En lo económico, porque una mayor volatilidad del crudo impacta la inflación y los costos logísticos de exportación e importación. En lo geopolítico, porque la demanda de apoyo a Estados Unidos por parte de aliados europeos plantea dilemas de alineamiento y precedentes para el uso de infraestructuras militares aliadas, algo que gobiernos latinoamericanos observan al calibrar sus propias relaciones con potencias externas. Los próximos días serán claves para ver si Madrid emite una aclaración oficial y cómo responderán otros aliados europeos y la OTAN.

