Tres novedades editoriales ponen en diálogo historias que la historia oficial suele silenciar, desde las revoluciones del siglo XIX en Chile hasta las infancias vulneradas en Perú y la supervivencia de migrantes en Estados Unidos. Se trata de propuestas distintas en forma y origen, pero hermanadas por el interés en las voces periféricas y por la urgencia de reescribir relatos colectivos.
Gabriel Salazar, historiador chileno, recupera un manuscrito escrito entre 1984 y 1985 que ahora ve la luz como Del pueblo maldito en Chile: las revoluciones mestizas (LOM). Pensado originalmente como continuación de su influyente Labradores, peones y proletarios (1986), este volumen profundiza la historia “desde abajo”. Salazar vuelve sobre la figura del “pueblo maldito”, esos sujetos mestizos y populares que, aunque fundamentales para la construcción material de la nación, fueron marginados y criminalizados por la élite. Con rigor de archivo documenta experiencias como el “pueblo libre de Epulauquén” (1820-1832) y cuestiona la supuesta estabilidad de la república portaliana, la versión oligárquica del Estado asociada a figuras como Diego Portales. Al leerlo hoy, el libro dialoga con las actuales discusiones sobre memoria, desigualdad y reparación en Chile.
Ocean Vuong, poeta y novelista vietnamita-estadounidense, regresa con El emperador de Alegría (Anagrama), una novela que sigue la tradición lírica de su obra previa. Vuong pone en primer plano a Hai, un joven de 19 años hijo de inmigrantes vietnamitas que intenta suicidarse en un puente sobre el río Connecticut, en Alegría Este, Nueva Inglaterra, y es salvado por Grazina, una inmigrante lituana con demencia senil. La convivencia que se forma entre ambos es el escenario para explorar la violencia simbólica y material de la migración, la precariedad afectiva y las formas de cuidado en comunidades de diáspora. La prosa de Vuong, heredera de su trabajo en la poesía, transforma el trauma personal en una indagación sobre el lenguaje y la posibilidad de redactar la propia supervivencia.
Sobre Karina Pacheco, la fuente original destaca una obra centrada en infancias vulneradas en Perú que rescata relatos de niños y niñas afectados por violencia y exclusión, pero no consigna título ni editorial. Karina Pacheco, escritora peruana, articula en su trabajo la urgencia de visibilizar daños que son a la vez personales y estructurales, y que hacen eco en buena parte de América Latina, donde desigualdad, migración y falta de protección estatal configuran trayectorias vitales tempranas. La ausencia de datos editoriales obliga a tratar esta novedad con cautela: sería necesario confirmar título y edición para quienes quieran leerla.
Las tres lecturas convergen en algo más que temas similares: plantean que la historia y la literatura son herramientas para restituir nombres y cuerpos a quienes el relato oficial ha dejado al margen. Para el lector chileno, Salazar ofrece un marco histórico para entender resistencias internas que tensionaron la joven república; Vuong abre una ventana hacia las experiencias de la diáspora y la fragilidad afectiva en Estados Unidos; Pacheco remite a urgencias latinoamericanas sobre infancia y derechos. Leer estos textos en conjunto permite trazar continuidades entre exclusión social, memoria y formas de reparación cultural. Si lo que buscamos es entender el presente desde las voces silenciadas, estas novedades son una invitación imprescindible a escuchar y a pensar colectivamente.
