El cierre fiscal 2025 mostró un deterioro mayor al esperado, con un déficit estructural de 3,6% del PIB y un déficit efectivo de 2,8% del PIB, situación que marcó la agenda de la reunión extraordinaria entre el equipo económico entrante y el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) realizada este lunes en Santiago.

En la cita participó Jorge Quiroz, futuro ministro de Hacienda, acompañado por José Pablo Gómez, futuro director de la Dirección de Presupuestos (Dipres), José Ignacio Llodrá, próximo subdirector de Racionalización y Función Pública de la Dipres, y Alejandro Guin-Po, futuro coordinador macroeconómico de Hacienda. Por parte del CFA asistieron Paula Benavides, presidenta del Consejo Fiscal Autónomo, Sebastián Izquierdo, vicepresidente, los consejeros Marcela Guzmán, Hermann González y Joaquín Vial, además de Diego Morales, secretario ejecutivo, y Mario Arend, gerente de Estudios.

Según fuentes presentes, el encuentro se concentró en aspectos institucionales y metodológicos del trabajo entre Hacienda y el CFA, más que en medidas puntuales. Tras la reunión, Quiroz valoró el “análisis técnico e independiente del Consejo Fiscal” y agradeció la disposición para mantener diálogos que permitan “diagnósticos sólidos y resguardar la responsabilidad fiscal del país”.

El futuro ministro ha señalado públicamente su intención de aplicar un ajuste fiscal de US$6.000 millones, como respuesta a la tendencia alarmante en las finanzas públicas que, según su equipo, deja al nuevo gobierno de José Antonio Kast con una posición fiscal más debilitada de la anticipada. José Antonio Kast es el presidente electo que asumirá la administración tras el gobierno de Gabriel Boric, actual presidente de Chile.

Históricamente, traspasos con deterioro fiscal han obligado a combinaciones de menor gasto y reformas tributarias en gobiernos anteriores. En ese contexto, la propuesta de ajuste y la búsqueda de diagnósticos técnicos anticipan una discusión política intensa: gana la institucionalidad fiscal que demanda consolidación, pierden potencialmente programas de gasto o beneficiarios de medidas sociales si el ajuste recae en recortes.

Para el ciudadano común, el impacto concreto aún está por verse. Un ajuste de la magnitud anunciada puede traducirse en menores recursos para salud, educación o inversión pública, o en cambios en la carga tributaria. También puede influir en las expectativas de mercados y en la capacidad del Estado para financiar programas, con efectos sobre empleo y servicios.

Los próximos pasos son la elaboración de diagnósticos conjuntos entre Hacienda y el CFA, y la preparación del presupuesto que presentará el nuevo gobierno. La discusión pública pasará por definir cuánto del ajuste responderá a recortes de gasto, cuánto a medidas de eficiencia interna en la administración pública, y cuánto a posibles cambios tributarios. En lo inmediato, la reunión confirma que la agenda fiscal será uno de los temas definitorios del inicio de la gestión de José Antonio Kast.