En Puerto Argentino, Islas Malvinas, territorio británico de ultramar (Falkland Islands en inglés), la corredora argentina Candela Cerrone, nacida en Pinamar, se impuso en la 15.ª edición de la Stanley Marathon al completar los 42 kilómetros en 3 horas, 14 minutos y 30 segundos. La prueba se disputó este domingo, en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, bajo vientos fuertes y un terreno irregular que hizo más exigente el trazado.

La carrera, considerada la maratón más austral del mundo y certificada por la Asociación de Maratones Internacionales y Carreras de Distancia (AIMS, por sus siglas en inglés), suele demandar entre 15 y 20 minutos adicionales respecto de circuitos urbanos por la fuerza del viento y la superficie. En la edición número 15, Cerrone completó su preparación específica durante más de cuatro meses para adaptar ritmo y técnica a esas condiciones. Rebecca Gilbert terminó segunda con 3:42:54 y Chloe Tyler fue tercera con 3:58:20, según las clasificaciones oficiales publicadas tras la competencia.

En la recta final, la emoción se impuso y Cerrone gritó "¡Por los caídos, por los veteranos, por todos los que estuvieron acá!", un gesto que dedicó a los excombatientes y a las víctimas del conflicto de 1982. El video de esa escena se viralizó en redes sociales y la cobertura local, incluida la crónica del medio El Mensajero, destacó el valor simbólico de la actuación. Sebastián Lucero, esposo de la ganadora, celebró desde Buenos Aires y dijo: "La rompió. Ganó la Maratón de Malvinas".

Tácticamente, la victoria respondió a un manejo disciplinado del ritmo y a la capacidad de Cerrone para conservar energía en los tramos con viento cruzado, donde la variación del ritmo penaliza a quien forza demasiado. La exigencia del circuito obligó a fraccionar mentalmente la carrera y a priorizar zancadas más cortas y eficientes en sectores técnicos; esa lectura explica por qué los tiempos fueron sensiblemente más lentos que en maratones urbanas de perfil llano.

El triunfo suma a la trayectoria de Candela Cerrone, que ya había ganado la Maratón de Mar del Plata en 2022 y cuenta con participaciones en carreras de trail. También alimenta una conversación regional sobre el valor deportivo y simbólico de testearse en condiciones extremas. Para el público y los corredores del Cono Sur, la marca y la dedicatoria de Cerrone se transformaron en un episodio que mezcla rendimiento y memoria, y que continuará resonando en redes y en las agendas de carreras de alta latitud.