El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro se enfrentaron este viernes en los estudios de Globo, en Río de Janeiro. Fue el último debate antes de la segunda vuelta del domingo, y los dos se atacaron por la economía, la seguridad y la corrupción.
Según informó Cooperativa, todas las encuestas muestran un empate técnico entre ambos. Flávio, hijo mayor del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), ganó la primera vuelta con el 47% de los votos, dos puntos más que Lula. El último sondeo de Datafolha, citado por La Tercera, los deja con el 50% de los votos válidos cada uno.
El senador intentó mostrarse moderado y prometió "futuro" y "prosperidad". Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), partió ridiculizándolo. Lo comparó con "aquellos estudiantes que memorizan, pero no aprenden". Según la crónica, el mandatario, que está por cumplir 81 años, se vio algo confundido con la dinámica del debate y muchas veces no supo controlar los tiempos.
Flávio insistió en el endeudamiento de las familias, que según datos oficiales ya destinan cerca de un tercio de su sueldo a pagar deudas, un nivel récord. "Lula, ¿cuándo fue la última vez que fuiste a un supermercado?", le preguntó. También acusó al Gobierno de despilfarrar recursos y culpó a ese gasto de obligar al Banco Central a mantener la tasa de interés en 13,75% anual.
Lula le respondió con un crecimiento económico sobre el 2% y alzas salariales por encima de la inflación. Además le preguntó si le "va a pedir prestada la motosierra" al presidente argentino Javier Milei. Flávio defendió la gestión de Milei y responsabilizó al kirchnerismo de la crisis de Argentina.
El momento más tenso llegó cuando Flávio llamó "nueve dedos" a Lula, en alusión al dedo que el líder del PT perdió en un accidente cuando era un adolescente que trabajaba como mecánico en una fábrica. Lula salió del atril: "No voy a permitir que un miliciano me llame nueve dedos". Con esa frase aludió a los vínculos de la familia Bolsonaro con parientes de grupos paramilitares de Río. Flávio pidió disculpas.
En el bloque de seguridad, Lula le recordó a su rival que defiende ante la Justicia a un policía acusado de matar a Ana Clara, una niña de 5 años, durante un operativo antidrogas en Río. La madre de la niña estaba en el público, invitada por el equipo de Lula. Flávio le expresó su solidaridad, pero defendió al agente. Según los periodistas presentes, la mujer le gritó "mentiroso".
Lula también acusó a Flávio de "lamer las botas" del presidente estadounidense Donald Trump para que impusiera aranceles a Brasil y así perjudicarlo en la elección. Le reprochó además que quiera "entregarle" el país a Washington si las principales facciones criminales brasileñas son clasificadas como "narcoterroristas".
En el cierre, los dos se acusaron de corrupción. Flávio mencionó las investigaciones por tráfico de influencias contra el hijo mayor de Lula. El presidente lo desafió a explicar su relación con Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, que está preso por un escándalo financiero. La Corte Suprema investiga a Flávio por pagos de Vorcaro que, según las sospechas, habrían financiado una película sobre su padre.
El fondo de la elección es una disputa entre dos modelos económicos. Según La Tercera, Lula defiende un Estado activo, más progresividad tributaria y el actual marco fiscal. Flávio propone un "gran recorte", con menos ministerios, privatizaciones y una revisión de la reforma tributaria de 2023.
Para Chile, el resultado importa. Brasil es la mayor economía de América Latina y su reforma tributaria ya afecta a exportadores chilenos: el salmón quedó fuera de la canasta básica con tasa cero. Además, un triunfo de Flávio acercaría a Brasilia a la línea de Milei y Trump, lo que cambiaría el equilibrio político de la región.
La campaña termina este sábado. Ambos candidatos concentrarán sus últimos esfuerzos en São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres estados con más votantes del país, antes de la votación del domingo.

