Nicolás Somma: issues buried after the failed constitutional process could resurface

The UC academic rules out another social uprising, but warns that cuts or breaches of the moral compact with the state would increase the risk of protests.

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A siete años del estallido social del 18 de octubre de 2019, el sociólogo Nicolás Somma sostiene que la demanda de orden ya comienza a ser disputada por preocupaciones materiales como el desempleo, según El Mostrador, medio al que concedió una entrevista.

Somma es académico del Instituto de Sociología de la Pontificia Universidad Católica (UC) y especialista en movimientos sociales. Su análisis llega cuando el Gobierno del Presidente José Antonio Kast enfrenta su primera conmemoración del 18-O, con presiones internas por indultos a uniformados y un contexto económico que ha golpeado su aprobación.

Para el sociólogo, el estallido fue "un productor muy potente de símbolos" y definió "el comienzo de una nueva era para Chile". Describe dos intentos de apropiación: uno que lo pintó como una irrupción romántica de las masas contra el neoliberalismo, y otro que lo construyó como un estallido delictual de vándalos que buscaban derribar al Gobierno con apoyo extranjero.

Según Somma, el péndulo podría empezar a moverse hacia una mayor tolerancia a la acción colectiva, que últimamente pasó a verse como sinónimo de desorden. Atribuye ese giro al desgaste rápido de quienes gobiernan, que arrastra a la baja los temas enfatizados en campaña.

En sentido inverso, plantea que asuntos que parecían enterrados después del fracaso constitucional, como un Estado que además de eficiente atienda la vulnerabilidad social, pueden resurgir como reacción al rechazo que, a su juicio, produce casi automáticamente llegar al poder.

Aun así, descarta por ahora un nuevo estallido. Explica que son fenómenos extraordinarios que no suelen repetirse seguido, aunque cita a Perú y Colombia como casos donde sí ocurrió. Lo que sí puede cambiar, dice, es la lupa con que se interpretan las demandas surgidas en 2019.

Sobre las prioridades ciudadanas, Somma afirma que responden tanto a tendencias estructurales, como la economía y la inmigración, como a la forma en que los líderes activan ciertos temas. Menciona que Chile registra una de las percepciones de crimen más altas del mundo pese a cifras bajas de homicidios en el contexto latinoamericano.

El académico no ve capacidad de articulación de los movimientos sociales en el corto plazo. "Esta no está siendo la década de los movimientos sociales", afirma al compararla con 2010-2020. A su juicio, el voto obligatorio reforzó el peso de las "mayorías silenciosas" que definen elecciones.

Somma advierte que decisiones que impliquen recortes o se perciban como una ruptura del "acuerdo moral" entre Estado y ciudadanía pueden aumentar el riesgo de movilizaciones. La magnitud de estas, precisa, dependerá de la existencia de liderazgos, cohesión y capacidad de articulación entre los grupos organizados, de cara al aniversario de este 18 de octubre.

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