A pocos días de iniciar oficialmente sus funciones, Aaron Cavieres, primer director del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), afirmó que la nueva institucionalidad ya está operativa y con recursos garantizados, y que la protección frente a incendios será una prioridad inmediata. El SBAP, que partió en febrero, asumirá progresivamente las labores administrativas que hoy realiza la Corporación Nacional Forestal, Conaf, en materia de parques nacionales.
Según Cavieres, el organismo ya administra ocho Áreas de Conservación de Múltiples Usos que estaban en el Ministerio, activó sus facultades fiscalizadoras y comenzó el proceso de homologación de categorías de protección. En paralelo se consolida el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, SNAP, que integrará áreas públicas y privadas, un componente que el director describe como innovador a nivel internacional. A mediados de año, dijo, deberían traspasarse las áreas protegidas terrestres desde Conaf, los parques marinos desde el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura, Sernapesca, y ciertos bienes protegidos desde el Ministerio de Bienes Nacionales.
En la visión que plantea Cavieres, el modelo anterior de Conaf tenía límites para construir una red amplia y cohesionada de áreas protegidas. Subrayó, además, el papel fiscalizador de los guardaparques frente a conductas que dañan los recintos protegidos, como arrojar basura, fumar, provocar incendios o el ingreso de vehículos no autorizados, incluidos motos de agua en sectores marinos.
El director anticipó un incremento sustancial en el personal dedicado a vigilancia: prometió un aumento cercano al 150% en la dotación de guardaparques y aseguró que el presupuesto no será un impedimento porque la plata está preasignada por ley. Sin embargo, la conversación registrada no incluye la respuesta completa a una pregunta puntual sobre la estabilidad laboral de esos guardaparques, por lo que ese punto aún queda por aclarar con detalles sobre modalidad de contratación y plazos.
También aludió a posibles tensiones con la próxima administración de José Antonio Kast, señalando que el mandato legal del SBAP es claro y que existen vías judiciales para resolver discrepancias entre los objetivos de la institución y los lineamientos del gobierno entrante. Esa mención coloca a la nueva agencia en una intersección entre gestión técnica, política y derecho, donde la autonomía operativa será clave para mantener la continuidad de políticas de conservación.
La centralización del cuidado de áreas terrestres y marinas y el aumento de guardaparques pueden transformar la capacidad de protección del Estado frente a amenazas recurrentes, especialmente los incendios forestales, que siguen siendo un desafío para el país. El SBAP entrará ahora en la fase concreta de incorporar funciones y personal desde Conaf, Sernapesca y Bienes Nacionales, y será necesario vigilar cómo se consolidan las garantías laborales y las capacidades técnicas para enfrentar temporadas de riesgo y la gestión de paisajes que combinan ámbitos públicos y privados.
