La escritora y periodista chilena Rossana Dresdner (64) publica Tu memoria en mis ojos, una novela que nació cuando su madre recibió el diagnóstico de alzhéimer y que esta temporada le valió el Premio Municipal de Literatura de Santiago 2025.
En el primer capítulo la protagonista, Leonor, cumple 45 años y recibe la noticia durante un almuerzo familiar. La escena abre la novela y resume el conflicto íntimo que Dresdner convierte en interrogante público: qué ocurre con el vínculo, con la identidad, cuando se disuelven los recuerdos. “¿Me seguirá queriendo?” se pregunta la hija en la ficción, y la pregunta reverbera en la autora cuando reconstruye su propia experiencia familiar.
Dresdner sitúa la pérdida de la memoria personal frente a la memoria colectiva, y plantea que ambos territorios se influyen. “Si olvidamos los traumas del pasado, no tendremos conciencia para evitar que vuelvan”, me dijo Dresdner al hablar de la novela, en una conversación donde mezcló su trabajo periodístico con la levedad y el peso de la ficción. Esa intuición convierte el libro en una lectura que sale del living para interrogar cómo una sociedad arma sus relatos sobre el pasado.
La autora trae su historia personal al texto. Tras el golpe de 1973 vivió algunos años en el exilio en Suecia junto a sus padres; a su regreso estudió periodismo en la Universidad de Chile. Con la vuelta de la democracia trabajó en comunicaciones de la Secretaría de Comunicación y Cultura durante el gobierno de Patricio Aylwin, desempeñó labores en el Congreso y fue jefa de prensa del entonces ministro y futuro presidente Ricardo Lagos. Esa biografía atraviesa su obra, que ella define como esencialmente autobiográfica: novelas que parten de lo vivido pero buscan abrirse a lo colectivo.
El galardón municipal reasienta a Dresdner en una tradición editorial santiaguina que ha reconocido a figuras consagradas como la poeta Pablo Neruda, el novelista José Donoso, el escritor Roberto Bolaño y la narradora Nona Fernández. Para el lector chileno, el premio funciona como un sello de interlocución con la ciudad y sus memorias, un lugar donde los asuntos privados adquieren densidad pública.
En la prosa de Dresdner hay pulcritud y exactitud, una economía de recursos que pone el foco en los gestos y en las ausencias. La novela no se limita a describir la progresión clínica de la enfermedad, sino que investiga cómo el olvido va reconfigurando relatos familiares, mitos y silencios. Esa intersección devuelve la pregunta al presente de Chile: cómo se reconstruyen las narrativas colectivas cuando hay heridas todavía vivas.
Tu memoria en mis ojos llega en un momento en que el debate sobre la memoria histórica, el cuidado de las personas mayores y las políticas públicas de salud mental están en la agenda nacional. La apuesta de Dresdner es literaria, pero también ética: leer la enfermedad como espacio de empatía y también como advertencia contra la amnesia social.
Queda por ver cómo resonará la novela entre lectores que han convivido con el exilio, la dictadura y el retorno, y entre familias que enfrentan el envejecimiento en primera persona. Si el éxito del libro y el reconocimiento municipal son una señal, la obra de Dresdner promete sumarse a la conversación pública sobre qué recordar y qué olvidar, y sobre cómo esos actos de memoria moldean nuestra capacidad de reparación y de cuidado.
