En un webinar organizado por Goldman Sachs, el vicepresidente del Banco Central de Chile, Alberto Naudon, presentó su diagnóstico sobre la economía de cara a 2026, y sus palabras fueron publicadas en el sitio web de la institución. La presentación se tituló "Chile 2026: normalización monetaria en un mundo no tan normal" y combinó evaluación doméstica con referencias a riesgos internacionales.
Naudon dijo explícitamente: "Chile entra en 2026 desde una posición macroeconómica mucho más sólida que hace un año". Señaló que la inflación ha descendido de manera considerable, que la política monetaria avanzó en su proceso de normalización y que la actividad económica mostró más resistencia de lo esperado.
El vicepresidente explicó que el ajuste post pandemia incluyó alta inflación, exceso de demanda interna y presiones externas. Según Naudon, la economía chilena volvió gradualmente a un estado más equilibrado gracias a la combinación de menor demanda, el efecto de la política monetaria y condiciones externas que no complicaron el descenso inflacionario. Además destacó que, durante parte del proceso, el peso chileno se apreció significativamente, lo que contribuyó a moderar la inflación importada.
La referencia clara es la meta de inflación del 3%, objetivo que Naudon dijo que se ha ido alcanzando aunque el camino no fue del todo llano. También puso énfasis en la heterogeneidad sectorial: la inversión en minería y en energía ha sido un motor relevante, mientras que la actividad no minera ha mostrado más resistencia de la esperada.
En lo internacional, el vicepresidente mencionó el conflicto en el Medio Oriente como un riesgo. No obstante, el detalle de sus comentarios sobre ese episodio no figura completo en la versión pública de su presentación. Goldman Sachs es un banco de inversión estadounidense, y el webinar sirvió para explicar a audiencias internacionales cómo ven los responsables de política económica a Chile.
¿Qué implica esto para 2026? Primero, un escenario de menor inflación y una política monetaria más cercana a la normalidad suele beneficiar a la credibilidad económica y a los inversionistas. Ganadores previsibles son los sectores que reciben inversión, como la minería y la energía, y los inversionistas extranjeros que perciben menos riesgo. En cambio, quienes enfrentan costos de financiamiento más altos, si la normalización mantiene tasas reales elevadas, podrían sentir presión, así como hogares con deuda variable.
Históricamente, Chile pasó por un choque de demanda e inflación tras la pandemia, y el actual mensaje recuerda a episodios anteriores de ajuste, cuando la recuperación de la credibilidad requirió políticas firmes y tiempo. Para el ciudadano común, el principal efecto tangible será la moderación de la inflación, que protege el poder de compra, y la posible estabilidad en el empleo si la inversión continúa.
Las incógnitas siguen siendo externas. La evolución del conflicto en el Medio Oriente, la dinámica de precios de commodities y la percepción de riesgo global pueden revertir o acelerar el avance hacia la normalización. El próximo año será clave para ver si la ralentización inflacionaria se consolida y cómo la política monetaria transita desde la normalización hacia un apoyo más expansivo, si fuera necesario.
En resumen, el mensaje de Naudon es de optimismo condicionado: Chile llega a 2026 con fundamentos más sólidos, la normalización monetaria está en marcha y la meta del 3% está más cerca, pero el camino dependerá de choques externos y de la evolución de la inversión interna.
