Un artículo del diario británico Daily Mail, que recoge el trabajo de un equipo internacional y declaraciones del profesor Bevan Davies de la Universidad de Newcastle, advierte que los cambios en la Península Antártica acelerarán el calentamiento oceánico y pueden elevar el nivel del mar con efectos globales, incluida la costa chilena. Según la nota, los investigadores estiman que la cubierta de hielo marino en la Península Antártica podría reducirse hasta un 20% para el año 2100. Los autores usaron modelos informáticos para proyectar distintos escenarios de emisiones. Los escenarios citados en el artículo describen aumentos promedio de la temperatura global para 2100 de 1,8 °C (escenario de emisiones bajas), 3,6 °C (escenario medio-alto) y 4,4 °C (escenario alto). Estos valores condicionan la magnitud del deshielo y sus consecuencias.

“Los cambios en la Antártida no se quedan en la Antártida. Aunque está lejos, afectará al resto del mundo a través del nivel del mar, las conexiones oceánicas y atmosféricas, y la circulación”, dijo el profesor Bevan Davies, según reproduce el Daily Mail.

El deshielo altera el albedo, es decir, la capacidad del hielo para reflejar radiación solar. Menos hielo significa más absorción de calor por el océano, lo que potencia el calentamiento local y regional. El ingreso de agua dulce desde el hielo puede modificar la salinidad y la densidad del océano, con consecuencias en la circulación oceánica que regula el clima global. Los investigadores usaron modelos climáticos acoplados océano-atmósfera para simular estas interacciones bajo distintos futuros de emisiones. Esos modelos proyectan probabilidades, no certezas absolutas.

Una reducción sostenida de hielo antártico influye en el nivel global del mar, la frecuencia e intensidad de eventos extremos marinos, y en las rutas de corrientes que afectan la temperatura de aguas frente a Chile. Para Chile, que tiene una extensa costa y puertos clave, las principales implicancias son:

  • Elevación del nivel del mar y mayor riesgo de inundaciones y erosión en zonas costeras pobladas y en infraestructura portuaria.
  • Cambios en las corrientes y la temperatura del mar, que pueden afectar pesquerías y ecosistemas marinos, incluidos recursos de interés nacional.
  • Desafíos para la investigación antártica chilena. Chile mantiene presencia científica en la Antártica a través del Instituto Antártico Chileno (INACH) y bases como la Base Presidente Eduardo Frei Montalva; el deshielo modifica las condiciones operativas y científicas en la región.

El artículo cita a equipo internacional y a la Universidad de Newcastle. No se especifica en el texto consultado si el estudio ya está publicado en una revista revisada por pares; esa verificación es clave para valorar la robustez del resultado. Desde la perspectiva de política pública y gestión de riesgos, las acciones relevantes son:

  • Mitigación: reducir emisiones para acercarse a escenarios de baja emisión, donde el calentamiento proyectado es menor (ej. +1,8 °C para 2100 en la nota).
  • Adaptación costera: planificar infraestructura y medidas de protección en puertos y áreas urbanas costeras.
  • Monitoreo científico: mantener y fortalecer observaciones en la Antártica y en la costa chilena, a través del INACH y centros universitarios.

La cifra de 20% proviene de modelos y de la interpretación del equipo citado por el Daily Mail. Los modelos climáticos incorporan incertidumbres en forzantes, respuesta del hielo y retroalimentaciones. Por eso, esos números deben verse como proyecciones condicionales, no como predicciones absolutas. Para la audiencia chilena, lo relevante es reconocer que los cambios en la Antártica tienen vías físicas para influir en el clima y el nivel del mar local. Eso refuerza la necesidad de políticas de mitigación global y de adaptación y planificación costera a nivel nacional.

Fuentes principales citadas en esta nota: artículo del diario Daily Mail que recoge el estudio y declaraciones del profesor Bevan Davies, Universidad de Newcastle. Dado que la nota periodística es una fuente secundaria, es recomendable revisar la publicación científica original cuando esté disponible para confirmar métodos y supuestos.