Vecinas y vecinos de Los Muermos y Fresia cuestionan el Parque Eólico Mirador del Sur, iniciativa de Factor Energía por US$650 millones que contempla 32 aerogeneradores y 320 MW, y que actualmente está en participación ciudadana. La participación ciudadana es el proceso donde la comunidad puede revisar y opinar sobre el estudio ambiental del proyecto.
La carta pública desde Caleta Estaquilla denuncia que, pese a esa etapa, da la impresión de que las decisiones ya están definidas, con respuestas poco claras y autoridades que respaldan públicamente la iniciativa. Los firmantes además señalan que funcionarios públicos se estarían alojando en el Fundo Mari, predio históricamente presentado como símbolo de conservación ambiental, lo que alimenta dudas sobre la imparcialidad del proceso, según los vecinos.
Quienes ejercen la pesca artesanal, es decir las y los pescadores que viven de la captura a pequeña escala para consumo y venta local, alertan que esto no es ideológico sino sobrevivencia. Temen que la tala, el ruido de obras y la fragmentación territorial, que es la división del territorio en trozos que afecta hábitats y corredores de especies, alteren los ecosistemas de los que dependen.
No se niega el valor de las energías renovables. 320 MW, donde MW significa megavatios, es una capacidad relevante para la matriz eléctrica, pero las ventajas a escala macro no eliminan los efectos locales. Además, el empleo ligado a la construcción suele ser temporal, mientras que los impactos ambientales y territoriales pueden ser duraderos.
Lo que piden los vecinos es claro y práctico: transparencia real, acceso oportuno a la información y evaluación independiente de impactos. En Chile la fiscalización ambiental recae en la Superintendencia del Medio Ambiente, y el proceso ambiental debe incluir estudios que midan efectos sobre pesca, fauna y uso del suelo, además de mecanismos de compensación y monitoreo permanente.
Si vives en la zona, la pregunta central es quién decide y cómo se protegen los medios de vida locales. Desde la experiencia comunal, las soluciones pasan por acuerdos de convivencia firmes, vigilancia ciudadana de las medidas de mitigación y garantías de empleo local con capacitación. El proyecto puede aportar energía limpia, pero para ser legítimo necesita procesos participativos creíbles y controles que respondan a la realidad de Los Muermos y Fresia.
