El presidente del partido Unión Demócrata Independiente (UDI), Guillermo Ramírez, se refirió en una entrevista con T13 al proyecto sobre conmutación de penas que el Senado de Chile aprobó en su idea de legislar hace unos días. Ramírez dijo que la iniciativa "debe ser mejorada", pero defendió que el principio que lo inspira le parece correcto y humanitario.
Para el diputado, la discusión no es sobre qué merecen las personas condenadas, sino sobre si la sociedad debe atender circunstancias humanitarias específicas de personas privadas de libertad. En sus palabras, "esta no es una pregunta sobre qué merecen o no las personas que van a verse beneficiadas con esto", y añadió que el debate debe centrarse en criterios que garanticen seguridad y proporcionalidad.
Ramírez puso como ejemplo casos extremos, como personas con Alzheimer avanzado y deterioro físico severo, y señaló que en esos supuestos le parece legítimo que la pena se cumpla de forma distinta, pensando en la dignidad y en la imposibilidad de reincidir. Sobre el punto de que la norma podría permitir la salida de personas peligrosas, afirmó que "el proyecto tiene que ser mucho más restrictivo de lo que es hoy día", y recalcó que lo aprobado por la Cámara alta fue la idea de legislar, no la aprobación final del texto tal como está.
El timonel de la UDI también vinculó la iniciativa con la figura del indulto, que durante el gobierno del presidente Gabriel Boric (presidente de Chile) fue objeto de críticas políticas. El indulto es una medida por la cual la persona deja de cumplir la pena, mientras que, dijo Ramírez, en la conmutación se trata de que la pena se cumpla de manera distinta y con condiciones que eviten riesgos para la ciudadanía.
Las palabras de Ramírez ponen en relieve la tensión clásica en la política criminal chilena entre la mirada punitiva y la mirada humanitaria. Grupos que representan a víctimas y organizaciones de derechos humanos han mostrado posiciones encontradas en discusiones previas sobre indultos y conmutaciones, y en el Congreso el proyecto deberá sortear esos reparos y precisar criterios como el alcance de los delitos excluidos y las garantías de no reincidencia.
Lo que viene es la tramitación legislativa: la aprobación en la idea de legislar abre el debate formal en comisiones y en el pleno, donde el texto puede sufrir cambios sustanciales. Ramírez pidió que esas mejoras se incorporen, enfatizando la necesidad de que la norma asegure que quienes sean beneficiados no representen peligro para la sociedad. En ese equilibrio entre compasión y seguridad se jugará el destino final del proyecto.
