El presidente electo José Antonio Kast confirmó que viajará a Miami el 7 de marzo para participar en la cumbre Shield of the Americas, un foro regional organizado por Donald Trump que abordará crimen organizado, terrorismo e inmigración ilegal.
La presencia de Kast ocurre en un contexto de fricción diplomática entre Chile y Estados Unidos por la revocación de visas a tres funcionarios chilenos vinculados al proyecto de cable submarino Chile-China Express, que busca unir Valparaíso con Hong Kong. Los afectados son Juan Carlos Muñoz, ministro de Transportes de Chile; Claudio Araya, subsecretario de Telecomunicaciones de Chile; y Guillermo Petersen, jefe de gabinete de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel). Esa medida fue divulgada en un documento citado por medios y atribuida en algunos textos a Marco Rubio, senador por Florida; el Departamento de Estado de Estados Unidos no ha precisado públicamente la autoría del texto.
El gobierno chileno presentó una nota de protesta y llamó a consultas al representante diplomático de Estados Unidos en Santiago, según informó la Cancillería. En paralelo, la comunicación oficial de Estados Unidos afirmó que "el legado del gobierno del Presidente Boric quedará aún más empañado por acciones que, en última instancia, socavan la seguridad regional a expensas del pueblo chileno", y añadió que esperan avanzar en prioridades compartidas con la nueva administración de Kast.
La cumbre, que se celebrará en el Trump National Doral Miami, reunirá a varios mandatarios latinoamericanos, incluidos Javier Milei, presidente de Argentina; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; Daniel Noboa, presidente de Ecuador; Santiago Peña, presidente de Paraguay; y Nasry Asfura, exalcalde y figura política de Honduras, entre otros, según la lista difundida por los organizadores. Varios medios internacionales señalan que el foco del encuentro estará en la "interferencia extranjera en el hemisferio" y en cómo contener la influencia de China en la región.
Además de las sesiones plenarias, desde la oficina del presidente electo señalaron que es probable que Kast sostenga reuniones bilaterales, incluida una con Donald Trump, organizador del evento. El lugar y los anfitriones le dan a la cita un peso político distinto al de foros multilaterales tradicionales, porque combina agendas de seguridad con redes personales y empresariales vinculadas al exmandatario estadounidense.
Para Chile esto tiene tres implicancias claras. Primero, la discusión sobre el cable Chile-China Express pone sobre la mesa el delicado equilibrio entre soberanía tecnológica, conectividad y presión geopolítica sobre inversiones estratégicas. Segundo, la revocación de visas y la llamada a consultas elevan el riesgo de un ciclo de tensiones que podría complicar negociaciones bilaterales sobre seguridad y comercio durante la transición de gobierno. Tercero, la participación de Kast en un foro encabezado por líderes de perfil crítico con China muestra cómo Washington busca consolidar alianzas con gobiernos de derecha en la región, lo que puede acentuar la polarización regional y condicionar financiamientos o cooperación en seguridad.
En los próximos días será clave observar si la asistencia y las reuniones bilaterales permiten una desescalada diplomática o si, por el contrario, la cumbre recalienta la controversia del cable y las sanciones a funcionarios chilenos. Para Santiago, lo que ocurra en Miami podría marcar el inicio de una nueva etapa en la relación con Washington y en la manera en que Chile negocia proyectos de infraestructura con actores globales como China.
