Andrés Gálmez, representante regional de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), informó que entre 2022 y 2026 la agencia destinó $1.944.597.147 a proyectos de innovación y, sumando el aporte al programa escolar SaviaLab, el total llegó a $2.376.597.147 en la Región de Valparaíso.

La Secretaría Regional Ministerial (SEREMI) de Agricultura de Valparaíso, que reportó estos datos, detalló además que el Ministerio de Agricultura (Minagri) invirtió más de $90.000.000.000 en la región en el mismo periodo, de los cuales $7.500.000.000 correspondieron a innovación ejecutada por sus institutos dependientes: FIA, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), el Instituto Forestal (INFOR) y el Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN). No se entregó una cifra previa para comparar la variación interperiodal.

Según Gálmez, la inversión de la FIA se concentró en proyectos de innovación aplicados, giras tecnológicas para productores, seminarios y en SaviaLab, un programa que busca estimular la innovación en jóvenes de escuelas rurales. Si piensas en SaviaLab como una semilla, su propósito es que algunos escolares prueben ideas prácticas en el agro, y eventualmente se conviertan en emprendimientos o mejoras productivas locales.

Los proyectos destacados en los últimos cuatro años apuntaron a problemas concretos del territorio. En Longotoma se mapeó una red de pozos costeros que se estaban filtrando con agua de mar, provocando salinización que dañaba hortalizas; allí se capacitó a productores y se entregaron equipos para monitorear la salinidad. En la zona de sacrificio de Puchuncaví, se implementó un sistema de cultivo en altura para evitar el contacto de hortalizas y flores con suelos con altos contenidos de metales pesados, permitiendo una producción más limpia. Otro proyecto busca que la fumigación de fruta de exportación se realice en Chile, antes del despacho a Estados Unidos, lo que es más rentable para los exportadores porque evita fumigar en destino.

Estas iniciativas se inscriben dentro de los ejes regionales de Minagri, que además de innovación incluyen seguridad hídrica y riego, respuesta a emergencias sanitarias, adaptación al cambio climático, digitalización, fortalecimiento de la Agricultura Familiar Campesina, restauración forestal y prevención de incendios. Para un productor local, esto significa acceso a asesoría técnica, equipos de monitoreo y formación que pueden reducir riesgos productivos, como la salinización o la contaminación del suelo.

La cifra de la FIA representa aproximadamente un tercio de la inversión en innovación reportada por el Minagri para Valparaíso, lo que muestra que la agencia es un actor relevante en la región. Quedan preguntas por delante: no se entregaron datos comparativos de periodos anteriores ni una evaluación pública consolidada del impacto económico de estos proyectos a nivel de pequeños productores. En los próximos meses, la rendición de cuentas y las evaluaciones técnicas serán clave para saber si estas inversiones se traducen en mayor productividad, empleo rural o reducción de riesgos ambientales.