Aprobación de Kast cae a 27% a siete meses de asumir, según Criteria

Académicos atribuyen el desgaste a la falta de coalición, un gabinete inexperto, promesas de seguridad sin cumplir y recortes sociales.

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El presidente José Antonio Kast registra su peor nivel de aprobación desde que asumió en marzo, según El Mostrador. La última encuesta Criteria lo sitúa en 27% de aprobación y 64% de desaprobación. Los resultados se parecen a los del sondeo Cadem de la semana pasada.

El dato llama la atención por el punto de partida. Kast llegó a La Moneda con la votación más alta desde el retorno a la democracia en 1990. Siete meses después, un 82% de los encuestados cree que el gobierno ha estado por debajo de las expectativas.

"Lo habitual en Chile es que el desgaste se materialice al segundo año", dijo a la cadena alemana DW Marcelo Mella, director del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago (USACH). Para el académico, se trata de un fenómeno "bastante inédito".

Mella va más allá en la comparación histórica. Sostiene que Kast tiene hoy más desaprobación que la que tuvo Gabriel Boric tras perder el plebiscito de salida del primer proceso constituyente, en 2022.

Claudia Heiss, académica de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, apunta a una sensación de mala gestión y falta de experiencia política. Según ella, el descontento alcanza a los propios votantes de derecha, cuyo apoyo cae con fuerza en las encuestas.

Uno de los factores que mencionan los analistas es la decisión de no armar un gobierno de coalición. Kast, líder del Partido Republicano, criticó a las fuerzas tradicionales y hoy le cuesta lograr acuerdos. El Ejecutivo recurre a pactos parlamentarios puntuales y enfrenta indisciplina en el oficialismo, sobre todo en la derecha más moderada.

El diseño del gabinete suma problemas. Los académicos citan ministros sin experiencia, nombramientos cuestionados, rotación de cargos, declaraciones desafortunadas y roces con el Congreso. Mella advierte que, con menos respaldo ciudadano, los acuerdos legislativos serán más caros.

La seguridad, eje de la campaña, aparece como un flanco débil. Según Cadem, un 53% cree que la delincuencia aumentó en los últimos seis meses, frente al 40% que pensaba eso en agosto. Mella recordó que la ministra de Seguridad reconoció, poco después de asumir, que no tenían un plan para el sector.

"Se instala una idea de que el gobierno miente y está improvisando", afirmó Mella. Heiss agregó que las políticas públicas ofrecen soluciones graduales y que las "soluciones mágicas" son una ilusión.

En economía, el plan de reactivar vía ahorro fiscal e inversión privada no convence, según los analistas. Heiss menciona el alza de las bencinas, que el gobierno decidió traspasar a los consumidores, junto con más desempleo, alto costo de la vida y salarios estancados.

Los recortes alcanzan a salud, educación, ciencia, cultura, becas, bonos y subsidios. También incluyen el cierre de un programa para la mujer y el fin del plan que durante 17 años entregó computadores a escolares de bajos recursos.

La fuente no recoge reacciones del gobierno, del oficialismo ni de la oposición a estas cifras. Mella proyecta que, con la caída en la opinión pública, el costo de cada acuerdo parlamentario seguirá subiendo.

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