La familia de Robert Carradine informó ayer lunes al medio especializado Deadline que el actor estadounidense falleció por suicidio, en un comunicado que busca poner el foco sobre las enfermedades mentales.

En el escrito, los allegados llaman a reconocer la lucha que Carradine mantuvo durante casi dos décadas contra un trastorno bipolar y esperan que su decisión ilumine el estigma que rodea a la salud mental. "Es con profunda tristeza que tenemos que compartir que nuestro amado padre, abuelo, tío y hermano ha fallecido", dice el comunicado, que describe a Bobby como "un faro de luz" para su círculo cercano.

Keith Carradine, su hermano y también actor, añadió a Deadline que querían dejar claro lo sucedido, y que "no hay nada de lo que avergonzarse". La familia vinculó además el impacto que tuvo en Robert la muerte de su hermano David Carradine en 2009, un hecho que él mismo atribuyó en ocasiones al inicio de su enfermedad.

Robert Carradine nació el 24 de marzo de 1954 en Hollywood, Estados Unidos, y formó parte de una familia con larga tradición en la actuación, entre ellos su padre John Carradine y los hermanos David, Bruce y Keith. Debutó en la pantalla grande a comienzos de los años 70 y participó en títulos dirigidos por figuras como Hal Ashby y Martin Scorsese, según recuerda la prensa internacional como The Guardian.

Su reconocimiento masivo llegó con La revancha de los novatos, estrenada en 1984, donde interpretó a Lewis Skolnick, un joven nerd que enfrenta la vida universitaria y las dinámicas de grupos. La película y sus secuelas lo convirtieron en un referente de las comedias juveniles de la década del 80 y en un rostro familiar también para audiencias latinoamericanas.

Los comunicados no detallaron lugar exacto ni hora del fallecimiento. Fuentes citadas por Deadline y reseñas en The Guardian son las bases de la información conocida hasta ahora.

El desenlace vuelve a abrir la conversación pública sobre salud mental en el mundo del entretenimiento, y la familia ha pedido que su testimonio sirva para reducir el estigma y promover apoyo para quienes sufren. Los especialistas recuerdan que el suicidio es un fenómeno multicausal, y que identificar un desencadenante no equivale a explicar todas sus causas.