La Celeste tiene una sola bala en el cañón. El empate 2-2 ante Cabo Verde en Miami fue el segundo consecutivo de Uruguay en el Mundial 2026 y dejó al equipo sin margen: solo una victoria ante España en la última fecha del Grupo H garantiza el pase a los dieciseisavos de final.

La reacción de la prensa uruguaya fue feroz. Montevideo Portal no esperó para sentenciar: "Uruguay quedó al borde del precipicio", tituló el medio, describiendo a una selección que llegó a Miami con la obligación de ganar y terminó masticando otro resultado amargo.

El análisis más demoledor vino de Réferi, el portal deportivo de El Observador. "Uruguay fue la sucursal del infierno, el desmoronamiento de una ilusión falsa y el imperio de lo efímero", escribió el medio en su crónica. Una frase que condensa la frustración de una afición que apostó por este proyecto y hoy lo ve tambalearse.

Marcelo Bielsa, el técnico argentino nacido en Rosario que asumió la dirección de la selección uruguaya en 2023 con una propuesta de juego ambiciosa, tampoco salió ileso. Réferi lo describió al frente de "un equipo anárquico, sin ideas, desordenado". Ovación de El País agregó que la Celeste "hipotecó seriamente sus chances de clasificación" con otra actuación irregular.

Lo que más duele en el relato charrúa no es el resultado en sí, sino la repetición. Igual que ante Arabia Saudita en el debut, Uruguay fue incapaz de imponer condiciones. El periodismo uruguayo, históricamente apasionado y exigente, ya habla en tiempo condicional: sin un cambio radical, el ciclo Bielsa terminará antes de lo previsto.

El partido ante España cierra la fase de grupos del Grupo H. Uruguay debe ganar sin depender de nadie, y la prensa charrúa ya advierte que de no cambiar el juego, todo será para escribir en tiempo pasado.