La minera británica Anglo American informó que registró pérdidas por US$3.741 millones en 2025, un aumento de 22% respecto a los US$3.068 millones reportados en 2024, y anunció un recorte del dividendo de US$0,42 a US$0,07 por acción, una caída de 83%.

Los ingresos del grupo alcanzaron US$18.546 millones, un alza de 5% frente a 2024. Sin embargo, el resultado fue marcado por una nueva amortización en su filial De Beers, la compañía de diamantes, que implicó un impacto de US$2.300 millones en el ejercicio. La amortización es un ajuste contable que reduce el valor en libros de un activo cuando se considera que su precio o su valor de recuperación han caído.

Los resultados de Anglo American contrastan con los de su potencial socio, la canadiense Teck, que vio mejores números por el repunte del cobre. Anglo, no obstante, mantiene su plan para avanzar en la fusión propuesta con Teck y crear la llamada Anglo Teck, que la compañía describe como "una empresa líder mundial en minerales críticos". Esa fusión, y en general cualquier transacción de este tipo, es un anuncio sujeto a aprobaciones regulatorias y a plazos que pueden tardar meses o más.

En paralelo, Anglo comunicó su estrategia para simplificar la cartera, concentrándose en cobre, mineral de hierro, manganeso y nutrientes para cultivos, y dejando negocios como carbón siderúrgico, níquel y los metales del grupo del platino. La compañía ya había ejecutado la escisión de Valterra Platinum y la venta de participaciones residuales, y dijo que sigue avanzando en la venta de su negocio de carbón siderúrgico y en la separación de De Beers.

¿Por qué importan estos movimientos para Chile? Aunque el informe es de una firma global con sede en Reino Unido, Anglo American tiene participación económica directa en la minería latinoamericana y relaciones comerciales con proveedores y servicios en Chile. Si la compañía reduce flujo de caja efectivo por amortizaciones y menores dividendos, puede posponer inversiones o revisar el calendario de proyectos, lo que a su vez afecta a empresas proveedoras locales y al empleo indirecto en sectores ligados a la minería. Piensa en la minera como una empresa que compra equipos, servicios y empleo: menos inversión equivale a menos demanda para esa cadena.

En el mercado de valores, un recorte tan grande del dividendo generalmente reduce la rentabilidad percibida por los accionistas y puede generar presión en los precios de las acciones que estén expuestas a la compañía, incluidos instrumentos y fondos en la Bolsa de Santiago que tengan participación indirecta en grupos mineros globales. Además, la concreción de la fusión con Teck podría cambiar el mapa de activos expuestos al cobre, el principal producto de exportación chileno, aunque ese efecto es incierto hasta que haya detalles finales y aprobaciones.

Entre los factores a seguir en los próximos meses están la evolución del precio del cobre, el progreso regulatorio de la fusión con Teck, la confirmación de ventas de activos como el negocio de carbón y las futuras señales sobre inversión en proyectos existentes en Chile. Para inversionistas y proveedores chilenos, la lectura práctica es observar comunicados de Anglo sobre su postura respecto a proyectos y contratos en Chile, y monitorear si los fondos de pensiones o fondos mutuos locales que invierten globalmente ajustan sus posiciones.

Stuart Chambers, presidente de Anglo American, dijo que la compañía avanza en la simplificación de su cartera y en completar las ventas y escisiones anunciadas. Queda por ver cómo esos movimientos y las pérdidas acumuladas alterarán el ritmo de inversiones en la región y la exposición de la industria chilena al nuevo grupo Anglo Teck.

En síntesis, la lectura para Chile es doble: por un lado, la apuesta declarada por el cobre puede ser positiva para la demanda de mineral a mediano plazo; por otro, las pérdidas y las amortizaciones recientes pueden frenar inversiones y ejercer presión sobre proveedores y sobre la valoración de activos ligados a la minera hasta que haya mayor claridad sobre la fusión y la ejecución del plan de desinversión.