En la gala del Festival de Viña del Mar, celebrada el viernes en el Valparaíso Sporting Club, Moisés Tamayo, integrante de la banda mexicana de cumbia Trex, sorprendió al público al quitarse la camisa y dejar ver la camiseta alba de Colo Colo con el número 26 bajo su vestuario.

El gesto se repitió varias horas antes, durante la conferencia de prensa oficial de Trex, donde Tamayo volvió a aparecer con la misma prenda junto a sus compañeros, Felipe Romano y Mauricio Ledesma. Según la propia agrupación, se trató de un homenaje a Humberto "Chupete" Suazo, el goleador chileno que usó ese dorsal en el Apertura 2007 antes de emigrar al club mexicano Monterrey.

La imagen de un músico extranjero luciendo la camiseta del “Cacique” activó de inmediato la conversación en redes sociales y entre asistentes, por la carga simbólica que tienen los colores del fútbol en Chile. En un festival que históricamente mezcla espectáculo y público masivo, la aparición de un emblema futbolero funciona como puente entre la cultura popular y la escena artística, y recuerda cómo íconos deportivos suelen entrar en la iconografía cotidiana del país.

Trex llega al certamen como competidor internacional en la rama de cumbia, un género con fuerte presencia en festivales y en las ferias populares latinoamericanas. El acto de Tamayo pone en primer plano esa afinidad: un músico mexicano celebrando a un referente del fútbol chileno en un escenario chileno, sin que la banda lo haya presentado como una acción política, sino como reconocimiento a la figura del delantero.

Más allá del recuerdo a Suazo, el gesto abre una pequeña conversación sobre la relación entre la cultura musical y las identidades locales en Viña, donde cada año confluyen audiencias diversas. El festival arranca este domingo 22 de febrero, y la participación de Trex ahora queda marcada también por ese momento, que algunos verán como una gratitud deportiva y otros como un guiño a la hinchada.