El sacerdote franciscano Paolo Benanti, asesor del papa León XIV en materias de inteligencia artificial, llegó el lunes a Santiago para presentar en la Pontificia Universidad Católica su tesis más provocadora: el problema de la IA no es técnico, sino político.
Benanti participó en el lanzamiento del Nodo de Inteligencia Artificial de la vicerrectoría de Inteligencia Digital de la UC, un espacio institucional destinado a articular investigación, formación y reflexión ética sobre estas tecnologías. Ante académicos y autoridades universitarias, el teólogo y filósofo italiano desplegó los argumentos que lo han convertido en la voz más influyente del catolicismo en el debate global sobre la IA.
"La tecnología nunca es neutral", repitió en más de una ocasión. Para ilustrarlo, usó un ejemplo cotidiano: quien compra un smartphone no controla realmente su dispositivo. No puede modificar el sistema operativo libremente, no accede a todas las capacidades del hardware ni decide qué puede hacer con lo que compró. "El control real permanece en manos de quienes poseen el software", dijo, trasladando el foco desde las máquinas hacia las empresas que las programan.
Desde esa lógica, Benanti trazó una línea histórica de cómo el poder cambia de manos: desde los dueños de tierras hacia los dueños de fábricas, y luego hacia quienes controlan los sistemas digitales. "La última versión del software es la inteligencia artificial", planteó, sugiriendo que la IA representa la concentración más sofisticada de poder que el mundo haya visto.
Sus argumentos tienen respaldo doctrinal reciente. Hace menos de un mes, el papa León XIV publicó "Magnifica Humanitas", una encíclica, es decir, el tipo de carta más solemne que emite el pontífice a la Iglesia Católica universal, dedicada enteramente a la inteligencia artificial. Es la primera vez en la historia que el Vaticano produce un documento de esa envergadura sobre el impacto tecnológico, lo que da una dimensión de la urgencia con que la Iglesia mira el fenómeno.
"Quienes controlan la IA pueden controlar gran parte de nuestras vidas", advirtió Benanti, sintetizando el argumento central de su presentación. Para el fraile, la respuesta no pasa por frenar la tecnología, sino por democratizar su gobernanza: que las decisiones sobre la IA no queden exclusivamente en manos de un puñado de empresas privadas, sino que involucren a gobiernos, universidades y sociedad civil.
El evento en la UC marcó el puntapié formal del Nodo IA del plantel, que durante 2026 buscará desarrollar investigación y lineamientos éticos propios en torno a estas tecnologías.
