En enero, LATAM anunció y pagó un bono extraordinario para empleados de sus operaciones en Chile, dirigido a los niveles desde subgerente hacia abajo contratados hasta el 30 de junio de 2025. La medida fue comunicada por Roberto Alvo, CEO de LATAM Airlines Group, en un video enviado por correo interno.

La compañía especificó que el bono consiste en un pago único equivalente al 25% del sueldo bruto mensual más US$500 por trabajador, ambos sujetos a impuestos. El desembolso, que incluyó a tripulaciones, pilotos y personal de aeropuerto, implicó un gasto total de US$40 millones y fue registrado en los estados financieros de diciembre de 2025.

El pago llega en el contexto de la recuperación de la aerolínea tras su salida del Chapter 11, la ley de quiebras de Estados Unidos que permite reestructurar deuda sin liquidar la compañía, proceso que LATAM finalizó en noviembre de 2023. En su reporte, el grupo consignó utilidades de US$1.460 millones en 2025, casi 50% más que en 2024, cuando tuvo aproximadamente US$973 millones de ganancias, según el propio balance.

En el mismo informe la empresa indicó que las “remuneraciones y beneficios aumentaron a unos US$ 202 mil millones”, atribuyendo el alza a mayores costos de tripulaciones y aeropuerto y a un incremento de 6,8% en la dotación promedio durante 2025, incluido el bono especial de US$40 millones.

¿Qué significa esto para un trabajador común? Si tu sueldo bruto mensual fuera, por ejemplo, US$1.000, el 25% equivale a US$250, más US$500 hacen US$750 antes de impuestos. La cifra neta dependerá de las retenciones legales y del tipo de contrato. LATAM dejó claro que el pago es ‘‘extraordinario’’ y único, una señal concreta de agradecimiento, en palabras de Alvo: “es una forma concreta de decirles gracias, gracias por creer, gracias por involucrarse...”.

Para la empresa, el desembolso es una maniobra de reconocimiento y de gestión de clima laboral tras la reestructuración. Para los trabajadores, es un ingreso puntual que mejora la liquidez inmediata, pero no es un cambio permanente en la remuneración. En perspectiva, el bono puede ayudar a mejorar moral y retención en el corto plazo, aunque también forma parte de costos laborales que la compañía deberá controlar si quiere sostener márgenes sin trasladar aumentos a tarifas o sacrificar inversión.

Quedan preguntas abiertas sobre cómo impactará esto en negociaciones futuras con sindicatos y en la estructura de costos del grupo durante 2026. LATAM deberá presentar sus resultados y guía operativa del próximo año, donde será posible ver si estos pagos se mantienen como excepciones o si marcan un patrón de mayores gastos en personal.