Lorenzo Antillo, exgerente general y expresidente de Audax Italiano, afirmó estar disponible para encabezar una tercera candidatura a la presidencia de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, ANFP, en las elecciones de 2026, cuando vence el mandato de Pablo Milad. En una postura pública, Antillo dejó claro que su prioridad es que el fútbol chileno avance sin depender de la continuidad de la actual dirección.

En declaraciones a La Tercera, el otrora mandamás audino sostuvo que «si los clubes realmente quieren que haya un cambio y que el fútbol pueda ir progresando, estoy disponible para asumir ese desafío», añadiendo que su meta es generar un punto de quiebre para que la industria no siga desvalorizándose. “Es algo de público conocimiento que los clubes están molestos con el actual directorio”, insistió, aludiendo a la distancia entre la ANFP y la Federación, y a la necesidad de resolver de fondo la separación entre ambas instituciones.

Antillo señaló que ha conversado con varios clubes y que algunos podrían respaldar una candidatura, pero aclaró que esperará la resolución de la Ley SADP para definir su postura. “La reflexión que me hace falta es de cómo va a solucionarse el problema efectivo de la separación de la ANFP y la Federación”, indicó. También dejó en claro que su propuesta no pasa por sostener la continuidad, sino por proponer un proyecto distinto que, en su visión, permita progresar al fútbol chileno.

Sobre posibles rivales, mencionó que no está claro si Juan Tagle, dirigente chileno ligado a Cruzados SADP, buscaría la presidencia, y dejó abierta la pregunta sobre cuál será el escenario definitivo. Antillo afirmó que su opción encaja con quienes quieren cambios reales y que su trabajo se centrará en proyectos que cambien la industria de forma desinteresada. En paralelo, dejó en claro que la discusión de la separación entre ANFP y Federación podría marcar el rumbo de las candidaturas y de las reglas para la próxima administración.

La discusión llega en un momento clave para el balompié criollo, con elecciones que, según adelantó, deben definir una ruta para el desarrollo institucional y deportivo. Si se consolidan las posturas y el marco legal, el tablero podría cambiar significativamente, especialmente si la Ley SADP avanza y se clarifica la gobernanza entre las entidades que sostienen el fútbol profesional chileno.