Manuel Pellegrini, entrenador del Real Betis Balompié en España, rememora el descenso que sufrió con Universidad de Chile, club al que pertenece desde hace más de 15 años y que abrazó como su casa, incluso cuando era dirigente de juveniles. En ESPN Chile, el técnico chileno explicó que ese bache fue doloroso, pero que también le dejó la lección para exigir más de sí mismo. Doloroso fue para mí ese episodio, agregó, y sirvió como motor para empezar a forjar una carrera como entrenador con mayor responsabilidad.

Con una mirada realista, Pellegrini describe cómo ese descenso lo obligó a enfrentarse a la realidad del club y a pagar las consecuencias: un descenso que me sirvió mucho en mi carrera, me hizo exigirme el doble, el triple, demostrarme que aún no estaba preparado. Asegura que cuando el proyecto no avanza, muchos optan por abandonar, pero él eligió quedarse, aprender y crecer.

Hoy, el foco está en el Betis, con la meta de terminar lo más alto posible en la Europa League y en La Liga. A la vez, deja abierta una posibilidad futura para dirigir en Chile: si hay un proyecto serio, en algún momento me gustaría dirigir a mi país, aunque sostiene que esa conversación debe darse fuera del presente y no condiciona su realidad actual. Su contrato con Betis se extiende hasta junio de 2027, un dato que acompasa su visión de continuidad en Europa a corto y mediano plazo.

Pellegrini enfatiza que su vínculo con el fútbol chileno no se apaga y que, más allá de su cargo en Europa, no descarta regresar a la Roja si se presenta un proyecto serio. En el presente, su prioridad es Betis y su labor diaria para mejorar al equipo, respetando la historia que lo catapultó como uno de los técnicos más conocidos de nuestro país.